Camping con menú interiorano

Publicado por : Úrsula Kiener/ 9 0

De todas las fincas que hemos visitado durante la campaña de Agro Turismo en Panamá, “La Gira” fue probablemente la más inaccesible de todas. El acceso se realiza a través de una carretera en mal estado, que solo es posible cruzar en un vehículo 4×4, por lo que optamos por tomar el transporte público, a un precio de tres dólares.

El camino arranca en el chorro El Macho, en El Valle de Antón, continuando durante más de una hora por Río Indio hasta arribar al Jordanal, en Cirí Grande. No hay paradas definidas. Cuando te quieres bajar, simplemente golpeas el techo de la cabina para notificar al conductor.

Santuario en las alturas

Las escaleras ascienden hasta la casa familiar. Somos recibidos con un desayuno de bollos de maíz y café orgánico. Durante el desayuno le pregunté a Remigio Morán cómo había arribado a la zona. Me comenta que fue en 1946. En la provincia de Coclé buscó un lugar donde asentarse. Recorrió las montañas hasta encontrar un terreno en Jordanal, donde conoció al señor Rodolfo Jarquiñez, al que le compró 27 hectáreas por $70, antes de que falleciera.

Hasta la construcción de la carretera, en 2001, la montaña era virgen. En el lugar se encuentran culebras. Antes se veían conejos salvajes y monos. Cuentan que la finca está embrujada, que en la quebrada reside la Tulivieja. Un día Remigio la escuchó y le disparó. Desde entonces, no la han vuelto a escuchar. Es posible practicar senderismo entre las raíces de los centenarios higuerones.

Lonchera de campo

“La Gira” no cuenta con hospedaje formal, pero sí con una zona de camping ubicada frente a la casa de los propietarios. En la noche, bajo el cielo estrellado, salen los monos jujuná.

Se alquilan toldas para que las parejas pernocten al calor de una fogata. El máximo de visitantes que pueden recibir es de 14, que pueden utilizar el baño de la residencia familiar.

El menú ofrece comidas tradicionales y naturales. Uno de los platos favoritos es la “muca”: arroz con porotos, carne o pollo, que se mete en hojas de bijao para absorber el sabor. Es una especie de lonchera de campo.

Otro platillo es el sancocho de gallina de patio, elaborado con productos de la finca: maíz, yuca, ñampí, etc. Puede ir acompañado de un jugo de frutas de la época: naranjas japonesas, nance y mandarinas. Junto a la residencia crecen las orquídeas, incluyendo la flor del Espíritu Santo.
Un río arrastra los pétalos que caen de las flores que crecen en los árboles. A pesar de que estamos en temporada lluviosa, las aguas lucen limpias.
En su lecho se encuentran piedras de varios colores: rojas, blancas, anaranjadas y moradas. Algunas con formas peculiares. En la finca organizan concursos en los que se premia al que pueda recoger la piedra más singular.

Antes de visitar Finca “La Gira” se deben hacer arreglos con antelación para el transporte. Se puede ir desde La Chorrera o El Valle. Es recomendable vestir pantalones largos y llevar repelente para garrapatas. A pesar de los inconvenientes, no dudaría en retornar a este paraíso de la biodiversidad panameña.

Planea tu viaje

Para visitar ‘La Gira’ se recomienda realizar las reservaciones con antelación y hacer arreglos de transporte, dado lo inaccesible del sitio
Contactos:
+507 6700-5010 (Clara)
+507 6937-5615 (Susan)
+507 6324-6483 (Virginia)
+507 6839-9781 (Carmen)
suipinzon14@gmail.com

El sello verde de Don Arcelio

Publicado por : Úrsula Kiener/ 27 0

En la carretera Panamericana, a la altura de Natá de los Caballeros, existe un lugar llamado Eco Parque Don Arcelio, con figuras de animales confeccionadas con paja y llantas.

Esta finca es un legado familiar desde 1920, año en que Juan de Dios Sáenz y su familia iniciaron actividades agropecuarias en la zona.
Las personas dejaban muchas llantas fuera de la finca. Lo tradicional es quemarlas o enterrarlas pero esto es dañino para el ambiente, por lo que llegaron a un compromiso empresarial para recoger todas las llantas desde Penonomé hasta Aguadulce. Se procedió a contratar a un colombiano para, en conjunto con los colaboradores, trabajara en el parque.

De acuerdo con el guía, lo que se buscaba era “mostrarle a todos que lo que para mí puede ser basura se puede tomar y convertir en una obra de arte”. Tratan de crear conciencia de no botar la basura, ni propiciar la aparición de criaderos de mosquitos.
La construcción demoró cuatro meses y se utilizaron 975 piezas de llantas.

La ruta de la leche

Eco Parque Don Arcelio es una finca que produce leche con alta tecnología. Son dos ordeños al día, entre 4 a.m. y 4 p.m., respetando siempre un periodo de 12 horas entre uno y otro. Las vacas pasan a la sala de enfriamiento de 12 a 1:00 p.m., con treinta minutos antes del ordeño. El sistema está controlado por una computadora que registra la humedad relativa del ambiente, sacando el índice del estrés calórico del animal. Un descenso en la temperatura significa que los animales pueden comer más y producir más leche.

Las vacas son conducidas con tranquilidad, ya que un animal estresado reduce su producción en un 15-20%.
Eco Parque Don Arcelio es una finca exclusivamente lechera, con 160 vacas distribuidas en 300 hectáreas.

Alta productividad

Producen 4 mil 200 litros diarios, que son vendidos a Bonlac. Cuando la leche sale de la sala de ordeño tiene una temperatura entre 32-34 grados. Luego va por canales de tubería inoxidable a los tanques fríos donde la bajan a 4 grados para evitar el crecimiento de bacterias.
Entre el ganado, destaca una vaca conocida como Gretel. Es la única que es ordeñada por los turistas. Se trata de una Holstein, número uno en producción mundial y con 800 años en producción genética. El promedio de la región es de entre 6 y 8 litros por animal pero este cruce alcanza hasta 14 litros, que es más similar a las tierras altas de Panamá. Tienen animales que generan hasta 35 litros por ordeño.
Actualmente están en proceso de expandir la operación a Lácteos Don Arcelio.

Fauna de finca

Gretel convive con animales más pequeños, como Igor y Florencia, un poni y un burro. También está Rocky, un gallo que aparece en todas las fotografías, y Panchita la búfala, además de algunas ovejas y caballos.

La sección acuícola en Eco Parque Don Arcelio reproduce colossoma, tilapia roja y gris, sargento, tortugas, patos, róbalos, almejas y guapote tigre. La finca tiene un área para la conservación y reproducción de iguanas que están en peligro de extinción.

Un sendero agro temático permite que los visitantes conozcan sobre el proceso de siembra de soya, maíz, frutas, legumbres, plantas medicinales, árboles ornamentales y frutales.

Producción limpia con el medio ambiente

Eco Parque Don Arcelio tiene una planta fotovoltaica que les ahorra casi 80 toneladas de CO2 al año. También les reduce el gasto eléctrico en un 80% y elimina la fluctuación de voltaje. Toda el agua que se utiliza en el proceso de ordeño se canaliza en una fosa que tiene bacterias eficientes que descomponen las eses. Después se bombea a las mangas de pastoreo para abonar la hierba.

Aspiran a crear un sello verde de producción. En el 2014 recibieron el premio de Producción Limpia de Panamá.
Eco Parque Don Arcelio es una finca con un enfoque ambiental, donde se utiliza la tecnología para desarrollar mejores prácticas.

Planea tu viaje
Está abierto a visitas de 9 a.m. a 3 p.m., con reserva previa. Hay un barco pirata y casa de muñecas de Hänsel y Gretel, aparte de un zoológico de animales confeccionados con llantas.
https://ecoparquedonarcelio.com/
reservas@ecoparquedonarcelio.com
+507 68216161 / +507 8461040

La finca de abejas

Publicado por : Úrsula Kiener/ 32 0

Antes de mudarse a Panamá hace cinco años, Emily Haworth vivía en Princeton, Nueva Jersey. Mantenía dos colmenas como pasatiempo. Es botánica de profesión, así que para ella fue una aventura descubrir las nuevas especies tropicales en Panamá.

Posee una finca de 3.5 hectáreas, llamada “Boquete Bees”, ubicada en Los Naranjos, Boquete, provincia de Chiriquí. Es posible visitar el “mariposario”, degustar miel o hacer el “tour de café” a cualquier hora.

Cata de mieles

“Boquete Bees” posee más de 40 tipos de mieles naturales. Aprovechando la biodiversidad de la provincia de Chiriquí, se introducen colmenas en diferentes ambientes. Poseen un amplio surtido de mieles para degustar.

Las personas quedan sorprendidas por las diferencias de colores, sabores y texturas. La degustación puede tomar hasta media hora.

“Boquete Bees” produce entre 10 y 15 toneladas de miel al año, incluso con infusiones que son medicinales. Se trata de mieles crudas sin filtrar, mezcladas con otros ingredientes como jengibre, cacao, lavanda, canela y cúrcuma. Las más popular es la lavanda, ya que muchas personas tienen problemas para dormir, al igual que el jenjibre, que es bueno para los resfríos. Emily recomienda tomarla con leche de almendra. Cuenta que muchas personas con problemas de salud le compran miel y que su propia salud ha mejorado al consumirla.

El legado de Ralph Dessau

La idea de construir un “mariposario” es de Ralph Dessau, originario de Dinamarca y que ha vivido su retiro en Boquete. Sabía mucho sobre colibríes y estaba convencido que Boquete necesitaba un “mariposario”. Le dijo a Emily que su lugar seria ideal para ubicarlo.

Falleció a los 87 años en un accidente de carro, antes de la inauguración. Emily dispuso que el funeral se celebrara en el sitio de la construcción.

Le pidió a los niños de Boquete que llevaran sus orugas, ofreciéndoles dinero por ellas. Su idea era incubarlas. Un consultor de Costa Rica observó las orugas y concluyó que todas eran polillas.

Café y mariposas

Se recomienda visitar el “mariposario” antes de las 3 p.m. Cuando llueve las mariposas se quedan tranquilas por falta de luz. Es el momento óptimo para tomarles fotos.

Hay mil 500 especies de mariposas en Panamá. Muchas son muy pequeñas. Si se alcanza a ver 200 en una vida, en los ecosistemas que hay a nivel nacional, incluyendo bosques nubosos, selva tropical, litoral caribe, tierras bajas e islas, será mucho.

Emily está construyendo un pequeño café para que las personas puedan pasar el tiempo. El menú incluirá jugos naturales que sean buenos para la salud, así como comida medicinal. Otro proyecto que está empezando: joyería con orquídeas nativas de América y alas de mariposas. Asimismo, venden licor de miel y están haciendo pruebas para una cerveza con miel, en conjunto con Boquete Brewery.

En “Boquete Bees” se puede conseguir la variedad completa, o a través de su sitio web. En la ciudad de Panamá es posible adquirir sus mieles en Pixvae, Organica y en los mercados.

Tierra de cumbia, bollo y piñas

Publicado por : Úrsula Kiener/ 98 0

En el corregimiento de Hurtado, en La Chorrera, se encuentra la finca Verba Odrec, dedicada a la producción de piñas. Cuando un capitalino piensa en esta zona del país, a su mente vienen imágenes de residencias. No evoca ni producción agrícola ni turismo. Pero la realidad es que son actividades que compiten, aunque las viviendas representan un mejor negocio. Las tierras son fértiles, con varias fincas aptas para hacer agroturismo, a menos de una hora de la ciudad de Panamá.

La Chorrera, famosa por sus piñas

A pesar de los retos por el alto precio de las tierras y la mano de obra, sumado al desafío del cambio climático, la piña sigue siendo una de las frutas que más se exporta desde Panamá. La piña y el banano se disputan el primer y segundo lugar, y pueden ser producidas todo el año. Otras frutas tropicales, como la sandia y el melón, solo tienen temporadas de cosecha de cuatro meses.

Las tierras de La Chorrera son sumamente fértiles para su producción, que abarca unas 1,666 hectáreas, distribuidas entre los corregimientos de Herrera, Mendoza, La Represa, Hurtado, Amador y El Arado. Actualmente, un 80% de las piñas producidas se exportan, mientras que el 20% permanece en el mercado local, que ahora compite con piñas importadas desde Costa Rica, luego del tratado de libre comercio.

La variedad que se siembra es la M2 Golden, que justamente trajeron de Costa Rica a sugerencia de los dueños de Verba Odrec. Esta semilla produce piñas con un grado promedio de 14 Brix (índice de dulzura), que es cotizado en mercados internacionales. Gracias a estas piñas dulces, Panamá ha podido exportar a destinos exóticos como Holanda, España, Alemania, Estados Unidos, Turquía, Dubái y Corea del Sur.

Finca pionera

Entre los 135 productores de piña en La Chorrera, se destaca la finca Verba Odrec, cuyo nombre, admito, me costó memorizar. Llegamos en menos de una hora desde la ciudad de Panamá (60 kilómetros). La carretera está en buenas condiciones, por lo que no se requiere de un 4×4. El Waze fue de mucha ayuda. Acompañamos a los amigos de “Finca TV”, que también estaban interesados en grabar un reportaje.

Desde el inicio de la década de los setenta, la familia Barrios Vergara es dueña de la finca de 160 hectáreas. Inicialmente criaban puercos y pollos, pero al final de los noventa decidieron cambiar la producción a piñas.

Edna Barrios de Vergara organizó a los productores de la zona en la Asociación de Exportadores de Piña de Panamá (AANPEP). Su planta es muy moderna. Ahí se ayuda a más de 50 productores a empacar sus piñas, para que sean aptas para la exportación.

Son 133 hectáreas en cultivo tradicional, pero de forma moderna, con sistema de goteo. Se está reservando una zona para el cultivo orgánico. De esta forman, podrán competir en un mercado que está creciendo muchísimo.

Exportan la mayor parte de su producción. El resto es recogido en carros para su venta en el mercado de abastos y otros sitios. Sus clientes internacionales les solicitaron productos con valor agregado, como jaleas y deshidratados, que son preparados de manera artesanal. La meta es conseguir la certificación del Ministerio de Salud. Los futuros visitantes podrán aprender estas técnicas.

Agro turismo de piñas

Para visitas, se debe reservar con anticipación al correo “ hipolito@verbaodrec.com”. Los grupos deben ser de ocho personas o más. En caso de ser menos personas, se deben agregar a los tours ya programados. Los miércoles siempre hay recorridos. Están considerando si el viernes se establece un día del fin de semana para comercializar productos del mercado local.

 

Todo inicia en la planta empacadora, con el lavado de la piña, la selección, empaque y la ubicación en el cuarto frío. El proceso de estiva involucra colocar una caja sobre otra. Si es aéreo, son 45, y si es marítimo, son 80, en palés colocadas en grupo de cinco cajas por línea. Es posible pasear por la finca en un grillo con carreta, con el logo de “La Doña”, marca que usan para exportar.

La Doña es una referencia cariñosa a Edna, la propietaria.

Las distintas actividades incluyen la siembra, preparación, deshije de semillas y cosecha. Hace mucho calor, así que se recomienda llevar crema de sol, lentes y gorra. Lo bueno es que mientras se pasa por la plantación, es posible recoger piñas, cortadas con machete. Las más dulces son las pequeñas amarillas.

Un manantial con unos ojos de agua se está adecuando para las visitas. Luego vas a pasar por el sector de los árboles frutales, que incluye maracuyá, carambolas, pitayas, guanábana, limones, guayabas, papayas, yucas y otros cultivos. La idea es que los visitantes puedan apreciar las frutas y tubérculos tropicales. El día de nuestra visita habían muchas frutas, así que nos regalaron para llevarnos a casa.

Al final terminas en vivienda techada y abierta, que será el escenario de una degustación de frutas y jugos, que forma parte del paquete. Es posible incluir un almuerzo en la visita por día, pero hay que avisar.

La idea es que los visitantes puedan apreciar las frutas y tubérculos tropicales. Habían muchas frutas, así que nos regalaron para llevarnos a casa”.

La granja de Omar

Publicado por : Úrsula Kiener/ 364 0

Me encuentro visitando fincas certificadas en agroturismo a nivel nacional, como parte de un proyecto en coordinación con la Autoridad de Turismo de Panamá y el Ministerio de Desarrollo Agropecuario. Una de las fincas en la lista es la Granja Alternativa que queda en Coclesito, a poco más de tres horas desde la ciudad de Panamá.

Justo antes de llegar vimos un letrero que decía “bienvenidos a Colón”. Nos pareció curioso que Coclesito no quede en Coclé. Estábamos entrando al lugar favorito del general Omar Torrijos, que todavía es recordado con placas y un museo en la que solía ser su casa.

La granja alternativa

Humberto López Tirone es todo un personaje. Pasó de ser diplomático y recorrer el mundo a vivir una vida tranquila rodeado de la naturaleza. En el 2009 decidió dejarlo todo y mudarse a Coclesito para ofrecer una experiencia turística de retiro. Su filosofía es de izquierda —hay imágenes del Che Guevara dispersas en las instalaciones—, matizada con un toque de budismo. Me muestra las fotos de cuando conoció al Dalai Lama. Dispone de un espacio de meditación donde es posible conectarse con la naturaleza.
Cuando compró la finca de cuatro hectáreas, la zona estaba completamente deforestada. Se inspiró en una foto de Vietnam y convenció a los vecinos de seguir el ejemplo, usando flora y fauna local. Hoy en día, la granja alternativa es un pequeño oasis con capacidad de hospedar a 130 personas.
Este campamento albergue está diseñado para grupos, con espacios para dictar seminarios y conferencias. Vienen estudiantes desde Chiriquí y Bocas del Toro hasta de Darién. También han llegado grupos de Estados Unidos y Europa que vienen para dedicarse al voluntariado médico, reparar escuelas, etc. López Tirone comenta que le gustaría empezar a recibir mochileros, ya que hay transporte público permanente cada hora, disponible desde Penonomé.

Uno de los recorridos ofrecidos es un paseo de tres horas subiendo el río San Juan de Turbe hasta arribar al Caribe. La autopista fluvial sirve para conectar varios pueblos que se encuentran a la orilla del río. El recorrido termina en el pueblo de Coclé del Norte, en la Costa Abajo de Colón, con sus playas desiertas.

Permacultura y sostenibilidad

La permacultura es una práctica sostenible de agricultura que permite cultivar más alimentos en menos espacio, utilizando recursos naturales como cosechas de agua. Los visitantes pueden aprender cómo hacer abonos orgánicos o lombricultura en una escuela granja.

La producción es orgánica. En el sitio se encuentra un vivero lleno de plantones divididos por secciones, incluyendo plantas medicinales. De lo que producen hacen un picante de “bola de fuego”; además de mermeladas de naranjilla y borojó y duros de frutas naturales. El almuerzo de arroz y pollo a la naranjilla fue hecho en casa cocinado sobre leña, con ingredientes cosechados en la finca.

Los búfalos del General

López Tirone dice: “Yo soy dueño de todos los búfalos aquí porque los alquilo” para hacer los tours en los ríos. Pero la pregunta más curiosa es ¿cómo llegaron los búfalos a Panamá?

Coclesito es asociado con el general Omar Torrijos. El exministro de Agricultura Hirisnel Sucre me cuenta que hubo una inundación en 1972 y él pasaba por encima en helicóptero. Un padre católico le mostró lo que habían perdido las familias dispersas que vivían en la zona. Le dijo que la población estaba dispuesta a trabajar si las ayudaban y Torrijos aceptó el reto de ayudarlos. Los terrenos en esos tiempos eran del gobierno. Fue como un kibutz.

Torrijos visitaba las islas del Caribe y decidió, en conjunto con el sector privado, traer búfalos de Trinidad y Tobago y Jamaica que tenían crías. En esos tiempos no había carretera, sólo selva, así que le tocó traer a los búfalos en helicópteros.
Coclesito es muy húmedo. Este tipo de búfalo es conocido como de la India o del agua, por lo que se adaptaron bien. Fueron soltados como 25 búfalos.

En aquella época Sucre, médico veterinario de profesión, contaba con 24 años. Después que construyeron la pista de aterrizaje, llegaba en avioneta. Fue el deseo de Torrijos que un veterinario se quedara para el parto de la primera búfala, por lo que Sucre permaneció con el capitán Santamaría. A medianoche levantaron al veterinario para asistir el parto. Como a las dos de la mañana llamaron a Torrijos para anunciarle que había nacido el primer búfalo en suelo panameño.

Originalmente, el general se construyó una pequeña cabaña, en la que fueron hospedados líderes internacionales como George Stanley McGovern, candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, y amigos suyos como Gabriel Garcia Márquez y Graham Greene.

En este lugar perdió la vida el 31 de julio de 1981, cuando su avión explotó entre dos cerros que son visibles desde la Granja Alternativa.

Hoy en día sigue la producción agrícola, pero a muy baja escala, ya que la Minera Panamá ha contratado a muchos del pueblo, pagando salarios mucho más elevados que los que devengan los agricultores, pero se hace lo que se puede para preservar la memoria histórica del lugar.

Planea tu viaje

El lugar favorito del general Omar Torrijos todavía es recordado con placas y un museo en la que solía ser su casa.

Para arribar a Coclesito debes ir hasta Penonomé, llegar al parque donde está el punto medio del país y seguir por esa carretera.
En el camino vale la pena parar por La Pintada, que es un pueblo pintoresco donde hacen el sombrero pintado. Ya había ido antes a La Pintada en una misión para comprar los verdaderos Panama hats, cuyos precios van desde $10 hasta más de $100.
Cuando pasas La Pintada entras en territorio de Minera Panamá, por lo que vas a ver los camiones subiendo y bajando las empinadas lomas, que ahora están completamente pavimentadas. La zona es bastante virgen.

El Darién profundo

Publicado por : Úrsula Kiener/ 251 0

Debo admitir que jamás había ido a Darién, pero siempre estuvo en mi lista de lugares por visitar. Coordiné por teléfono mi visita a La Palma de Darién. Convencí a mi novio y a otra pareja para sumarse en la aventura.

En mi cabeza tenía una idea clara: que Darién iba a ser territorio virgen con una selva densa. Estaba muy equivocada. Darién lleva décadas siendo deforestada.

Mucha de la tala en Darién es ilegal, pero las autoridades en el camino permiten su paso y sólo se enfocan en el narcotráfico.

Geografía de primaria

El trayecto toma cuatro horas hasta alcanzar Puerto Quimba. Debes estacionar tu carro y tomar una lancha “panga” por el río Tuira.Tuira y Chucunaque. Son dos nombres que me remontan a la escuela primaria. Por eso es emocionante navegar por ellos. Dicen que hay tres Darién: el de las carreteras, el de los ríos y el de la jungla.

Nuestro paseo (que costó $4 por persona) fue muy pintoresco, pasando por manglares hasta llegar al pueblo de La Palma, la capital de Darién. Arribando a La Palma, una señora en el barco me cuenta que es el pueblo más feo de Darién, pero las coloridas casas montadas sobre el golfo de San Miguel me parecen pintorescas.

Estábamos supuestos a quedarnos en el mejor hotel de La Palma, propiedad de una profesora. Reservamos nuestra habitación con tres semanas de anticipación.

La Palma se encuentra junto al río Tuira, que es el más largo de la República. Su historia se remonta a la fundación de la provincia, el 27 de diciembre de 1922. Es hogar de 3,500 almas y de 4 mil estudiantes y maestros en época escolar. Como alberga todas las instituciones de gobierno, muchas personas van a hacer trámites en la mañana y retornan a sus hogares en las tardes. Vienen desde los ríos Mogue, Congo y Balsa, que desembocan en el Tuira.

La carretera se abrió en 1973, pero La Palma data desde 1816. Era utilizada como punto de carga y desembarque de plátano, madera, comida, entre otras cosas, rumbo a Yaviza.

Con la apertura de la vía, empieza la deforestación. En los tiempos de antes funcionaban más de una veintena de aeropuertos en la provincia. Incluso líneas áreas internas en el Darién.

¿Qué hacer en La Palma?

Empezamos nuestro día con un buen desayuno en los Cuatro Hermanos, una de las fondas de La Palma. Luego caminamos hasta el hotel “del bajo mundo”, que tiene un gran cartel mostrando aventuras en lo profundo de la selva.Abordamos un taxi pick-up. Nuestra primera parada fue en el ingenio azucarero del país que se encuentra en Mogocénega.

Está comido por la jungla, así que tuvimos que usar machetes para visitarlo.Luego continuamos hasta el túnel de río Colorado. Debes caminar por un potrero por 15 minutos para arribar a la entrada de una gran cueva.

Al día siguiente, fuimos en una lancha a visitar los fortines construidos por los españoles que datan 1680. Se construyeron en las desembocaduras de los ríos más importantes para protegerse de los piratas que en aquel entonces venían por el oro que bajaba de las minas de Cana.

‘Camping’ en La Yeguada

Publicado por : Úrsula Kiener/ 161 0

A cuatro horas de la ciudad, el paisaje cambia. Ya sea que se entre desde Coclé o Veraguas, el destino es el mismo: un sitio con bosques y cascadas, y lugares perfectos para acampar

A simple vista, La Yeguada parece estar en Canadá y no en la provincia de Veraguas. Este hermoso lago de 1,125 kilómetros cuadrados es realmente el cráter de un volcán primitivo conocido con el nombre de “Cerro Verde”, que abastece de agua a la hidroeléctrica del mismo nombre.

Los ríos San Juan y San Antonio alimentan el embalse, con una profundidad máxima de 6.5 metros. En sus aguas habitan especies como sábalo, tilapia, carpa, guapote y otras, que son pescadas por los lugareños.

El Decreto 94 de septiembre de 1960 creó la Reserva Forestal de La Laguna de La Yeguada. Se dice que los pinos fueron sembrados durante el gobierno de Omar Torrijos para pagar las deudas de Panamá a base de madera. Lo que sí es cierto es que fue la primera reserva forestal del país. De 7,090 hectáreas 3,000 están sembradas con pino caribe, que han venido sembrando los lugareños -especialmente por las mujeres de la zona-, desde 1967, con el objetivo de resguardar la cuenca hidrográfica.

Hoy en día, la reserva, ubicada a 1, 297 metros sobre el nivel del mar, pertenece al Ministerio de Ambiente (MiAmbiente). La hidroeléctrica, construida en 1967, es manejada por Gas Natural Fenosa y produce 6.6 MW de energía.

Por su belleza natural, La Yeguada se ha convertido en una de las zonas preferidas para acampar de los panameños y turistas.

¿Cómo arribar?

Salimos de la ciudad de Panamá como a las seis de la mañana, para aprovechar el día. Realizamos una parada técnica para desayunar en Penonomé. Después seguimos por la Panamericana hasta arribar a Aguadulce. Después de 15 kilómetros aparecerá un letrero que reza: “El Jagüito”. Ahí es necesario virar a la derecha.

La carretera está bastante bien asfaltada, ofreciendo un paisaje muy pintoresco a medida que se va ascendiendo por la montaña. A 30 kilómetros se encuentra el poblado de Calobre, en Veraguas. Es el último punto en contar con una buena señal de celular. Justo después encontrará unos pozos termales, que no tuvimos la oportunidad de visitar, pero que sí están señalizados en la carretera.

Era temporada de guandú, un tipo de frijol que es muy popular en la cocina panameña -toda la carretera estaba llena de plantas florecidas-. Nos detuvimos un rato en una casa para fotografiar unos pescados que se estaban secando al sol, algo muy tradicional del interior de Panamá.

Veinte kilómetros después aparecerá La Yeguada, donde aparecerán las máquinas de la hidroeléctrica y las líneas de tubería que van bajando desde la montaña para alimentar la generación eléctrica.

A medida que vas subiendo, el paisaje se va volviendo más montañoso y colmado por pinos. En total el viaje demoró unas 4 horas.

El resto de nuestro grupo decidió dormir en el Hotel Mykonos, en Santiago. Por una carretera de 17 kilómetros se puede llegar hasta el distrito de San Francisco, donde se erige un histórica iglesia. Si se dobla a la derecha se pueden recorrer los 22 kilómetros hasta Calobre, y luego 20 kilómetros más hasta arribar a La Yeguada.

¿Qué hacer?

Antes se permitía bañarse en el lago, pero hoy un letrero advierte que está prohibido. Hay una gran torre en el medio del lago que sirve para medir el nivel del agua. Los lugareños y algunos turistas solían nadar hasta la torre, pero en el 2016 se murió un joven de 17 años. Creo que de ahí viene la prohibición. No hay salvavidas a la vista, pero pienso que si deseas bañarte en la orilla no debe haber mayores problemas.

Nuestra visita fue en verano, cuando arrecia la brisa, creando una corriente. Muchas personas aprovechan el clima favorable para alquilar kayaks, para surfear o para hacer ejercicio en el lago. Para los aventureros, al lado del registro existe una cascada que invita a ser explorada.

Se trata de un sendero transitable, con letreros que identifican la vegetación. Algunos son bastantes hilarantes, como uno que reza: “no fumar el guaramo”. Se trata de una sustancia a la que recurren los indígenas y (y los perezosos) para drogarse.

Cruzando un pequeño puente se accede a la famosa cascada, un lugar ideal para bañarse. Debes tener cuidado ya que las piedras son resbaladizas. El agua estaba fría, pero refrescaba al contacto con el calor.

Si no deseas bañarte puedes subir unas escaleras rústicas hasta alcanzar el mirador, un sitio propicio para tomar fotografías. El reflejo de la luz en el agua de la cascada crea un arco iris, todo un espectáculo visual.

Algunas personas acampan en La Yeguada para trasladarse al Chorro “La Silampa” al día siguiente. Es popular por sus aguas cristalinas y queda en Chitra, en el distrito de Calobre, en Veraguas, a aproximadamente dos horas de camino.

En la noche puedes improvisar una pequeña fogata o encender la barbacoa para preparar la cena. Algunas personas llevan guitarras o música, pero es importante mantener el volumen bajo para no molestar a los otros.

Zonas para acampar

En el 2018 MiAmbiente mandó una notificación para eliminar el cobro de dos dólares por auto, dos por persona y cinco por todo. Además, existía una regulación de capacidad de carga para la zona más cotizada, ubicada frente al lago, que podía ser reservada por teléfono.

Arribamos al puesto de MiAmbiente, donde fuimos atendidos por un funcionario que nos señaló la necesidad de registrarnos en un libro. Al preguntar sobre el pago expresó desconocimiento acerca de lo acaecido, pero que ya no era un requisito para ingresar. Al explicarle que no iba a filmar nada para uso comercial, me dejó pasar. Existe la opción de acampar en terrenos privados y que dispones de mejores facilidades de las que ofrece MiAmbiente.

En la zona de registro (que está cerca de la cascada) también se puede acampar. El baño se encuentra en condiciones deplorables, con duchas que no un poco más que un chorro cubierto por una estructura cuadrada de madera.

Nuestro grupo, que incluía niños, decidió dormir en el sitio frente al lago. Como llegamos temprano escogimos un buen espacio pero jamás pensamos que se iba a llenar tanto. Cuando fuimos a La Cascada vimos unos buses que recién estaban entrando. Sin exagerar, habían unas 200 toldas y más de 500 personas, donde anteriormente solo se permitían 7 toldas y 30 personas.

Hasta tarde en la noche seguían entrando personas, la mayoría mal equipadas y que montaban sus toldas a la luz de las linternas. Cada grupo escuchada su música, perturbando la paz de la naturaleza. Obviamente no dormí en toda la noche, por lo que me levanté malhumorada. Hay presencia policial hasta las 11:00 p.m. Se intentan “controlar al área”, si bien los letreros invitan a no hacer ruido. Mi recomendación es no ir los sábados, menos en día festivo. En caso de hacerlo no pernoctar frente al lago.

¿Qué llevar?

Lo primero que se debe empacar es la tolda de acampar, seguido por el colchón inflable, almohadas, sabanas y toallas. Es preferible llegar temprano, para así poder escoger un buen sitio donde montar la tolda. Es preferible hacerlo con la luz del día. Para mayor comodidad también puedes llevar sillas plegables.

Para cocinar, lo más practico es equiparse con una barbacoa y carbón. Otra opción son las estufas portátiles con gas que son muy buenas, incluso se mantienen encendidas cuando sopla la brisa. Nosotros nos decantamos por ambas opciones, lo que nos permitió preparar café en el desayuno. Mi novio optó por preparar panqueques.

En caso de no estar de ánimos para cocinar, en la zona abundan los restaurantes pequeños y tiendas de conveniencia. No se deben olvidar las picadas y bebidas para los niños; cerveza o vino para los adultos. Al día siguiente metimos toda la basura en bolsas que habíamos traído y pasó un señor a retirarlas. Hay que pagar $1 por bolsa, que es bastante módico. La belleza natural solo se puede mantener si se recoge la basura.

Como el sitio no dispone de un baño propiamente dicho. Es posible alquilar uno por $80 la noche, con la compañía TecSan, que lo deja en el sitio y pasan a retirarlo después. Eramos cuatro familias, así que nos dividimos el costo y salió muy económico. Definitivamente que valió la pena porque la alternativa era “de mala muerte”, como decimos en Panamá. Llevamos un candado para cerrar el baño.

Ciudad patrimonio

Publicado por : Úrsula Kiener/ 73 0

Si eres panameño, deberías preguntarte cuándo fue la última vez que fuiste a Panamá Viejo. Para muchos, probablemente la respuesta sea ‘cuando estaba en la escuela’.

Contacté al Patronato de Panamá Viejo para hacerles una visita y quedé sorprendida. Me estacioné frente al Centro de Artesanías y caminé al Centro Administrativo para encontrarme con Aura Guerra. Ella me comentó que el edificio del Centro de Visitantes estaría exhibiendo una colección de Cartografía Colonial de Panamá, del 31 de enero al 15 de julio 2018.

Más de 60 mapas originales muestran cómo se percibía el Istmo entre 1503 y 1865. Fueron hechos por cartógrafos, navegantes y geógrafos. Su exhibición es parte de los eventos que está organizando el Patronato de Panamá Viejo para celebrar los 500 años de la ciudad.

Aura nos llevó en el transporte gratuito al Convento de la Concepción y nos presentó a Marlenys Salazar, nuestra guía. La visita guiada está incluida en el costo. Si deseas ir por tu cuenta, todos los monumentos cuentan con paneles con información en español e inglés, al igual que el museo. Se recomienda destinar un tiempo mínimo de hora y media para recorrer las ruinas.

Si te cansas de caminar los 1.5 kilómetros, puedes tomar el tren que va en un circuito por las ruinas y que demora 15 minutos.

LA JOYA DEL PACÍFICO

Fundada el 15 de agosto de 1519 por el conquistador Pedro Arias Dávila -comúnmente llamado Pedrarias-, la ciudad de Panamá fue la primera fundada en el Océano Pacífico. La ubicación era estratégica, ya que las islas Naos, Perico y Flamenco -que ahora conforman el Causeway de Amador- eran los puertos principales de los españoles. Desde Panamá salían en expediciones al Perú para buscar oro y plata que luego serían enviados a la madre patria. Ya los conquistadores españoles habían establecido ciudades en el Caribe como Santa María la Antigua del Darién y Acla.

El 15 de septiembre de 1521, Panamá recibe estado de ciudad mediante un decreto real. Asimismo, obtiene un escudo de armas de Carlos V de España. Para 1610, la ciudad había logrado una población de 5 mil personas con conventos, iglesias, hospital y una catedral.

Había dos formas de ingresar a la ciudad: por el norte y por el oeste. En el norte estaba el Puente del Rey, que comunicaba a la urbe con Nombre de Dios o con Portobelo, en Colón. Este trayecto era más corto. Solo cuatro días, pero era más peligroso. El Puente del Matadero era la entrada para el Camino de Cruces, que llevaba a Costa Abajo de Colón y al Castillo de San Lorenzo.

UNA INFAME VISITA

La ciudad de Panamá Viejo sufrió varios ataques de piratas e indígenas del Darién, a principios del siglo VII. En 1620, un terremoto hizo daño a muchos edificios. Posteriormente, en 1644, un gran incendio destruyó 83 inmuebles religiosos.

Las coronas española e inglesa habían alcanzado un acuerdo de paz para no seguir compitiendo, pero parece que el pirata Henry Morgan no estaba anuente. El 28 de enero de 1671 atacó la ciudad de Panamá. Lo acompañaban entre 1,200 y 1,400 hombres, que pasaron casi un mes robando.

El gobernador Juan Pérez de Guzmán decide incendiar las casas de pólvora y la ciudad es engullida por las llamas. Después del siniestro, la urbe fue trasladada a 7.5 kilómetros al oeste, en lo que actualmente se conoce como Casco Viejo o Casco Antiguo. Ambas ciudades comparten la designación de Patrimonio de la Humanidad, según Unesco.

Panamá Viejo quedó en el olvido por muchísimos años. En la dictadura fue utilizado como caballeriza y cuartel principal. Como recuerdo de esta época, se pueden observar unas columnas romanas en la Plaza Mayor que están totalmente fuera de lugar.

Al final de 1995, la administración del sitio pasó al Patronato de Panamá Viejo, institución mixta, sin fines de lucro, cuyos objetivos principales se centran en la protección, conservación, investigación y puesta en valor de las ruinas.

El patronato restauró el Conjunto Monumental Histórico de Panamá Viejo, designado con la Ley 91 de diciembre de 1976. Alrededor de las ruinas se construyeron casas, por lo que fue imposible reubicarlas. Existen dos monumentos principales: la Iglesia de San José y el Puente del Rey. Ambos quedaron fuera del nuevo trazado concebido por el plan maestro para el reordenamiento de la interconexión vial entre las avenidas Balboa y de Los Poetas.

Los fondos para su mantenimiento provienen del INAC, la Autoridad de Turismo de Panamá, Kiwanis, Unesco, Banistmo y otras empresas.

Actualmente, el patronato cuenta con 50 empleados. En 1996, comenzaron las primeras excavaciones arqueológicas y restauraciones bajo la supervisión de Marcelina Godoy. Encontraron 150 rastros humanos en un rango de 5 metros cuadrados en la Plaza Mayor. Actualmente están ubicados en el laboratorio de conservación en el nuevo museo. Los españoles pagaban para ser enterrados en la Catedral. Creían que mientras más cerca estaban del altar, su entrada al cielo sería más rápida.

En el lugar se encontraron, además, yacimientos arqueológicos de la época prehispánica. En el museo puedes encontrar cerámicas y restos humanos primarios y secundarios. Tienen lo que se llama un ‘paquete de huesos’.

Los indígenas cuevas sacaban el cuerpo a un lugar más lejano para que los animales se lo comieran. Luego ponían una tela y los enterraban. Estos restos datan de 1800 a.C.

El 5 de julio de 2003, el Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco incluyó a Panamá Viejo en la lista de Patrimonio Mundial como una extensión del Distrito Histórico de Panamá (Casco Viejo).

PLANIFICA TU VISITA

Durante el 2018 y el 2019 habrá exhibiciones temporales con la Comisión de los 500 Años. Puedes visitar la página web, para encontrar más información.

Costos:

Adultos extranjeros: $15

Adultos nacionales y residentes: $10 de martes a viernes; los sábados y domingo cuesta $5

Jubilados: $5

Niños: $2

8:30 a.m., 4:30 p.m., martes a domingo. Los lunes está cerrado.

Grupos: Llamar a Néstor Sánchez, al 302-3159 para agendar un guía gratuito.

El pasado viviente del Istmo

Publicado por : Úrsula Kiener/ 78 0

Sin duda el edificio más emblemático de la ciudad de Panamá es el Biomuseo, seguido probablemente por el edificio tornillo de la calle 50. Su ubicación es privilegiada, en el Causeway de Amador, justo en la entrada del Canal de Panamá.

La idea para la construcción del Biomuseo se remonta a 1999. El Gobierno panameño quería construir un museo que tuviera el impacto del Guggenheim en Bilbao, España, diseñado por Frank Owen Gehry. Este famoso arquitecto canadiense americano se casó con una panameña, Berta Aguilera, en 1975. Él también tenía interés en hacer un proyecto en el país natal de su esposa si se lograba conseguir un tema interesante. El Instituto Smithsonian tenía una idea basada en sus investigaciones.

El espacio que tiene el Biomuseo es de tres hectáreas, incluyendo un parque. El edificio del museo tiene unos 4,000 metros cuadrados y el parque ocupa el resto.

La construcción de la primera obra de Frank Gehry en América Latina se remonta al 2006. Fue inaugurado el 2 de octubre de 2014. Originalmente se estimó que iba a costar entre $40 a $60 millones. Al momento de su apertura, se habían invertido unos $95 millones y se necesitaban $15 millones más para completarlo.

Bruce Mau, fundador del Institute Without Boundaries, diseñó ocho galerías para el Biomuseo. Los fondos se lograron con donaciones privadas, empresariales y gubernamentales. En agosto del 2016, el Gobierno de Panamá aportó unos $18 millones adicionales.

Las remodelaciones incluyen la reparación del techo del edificio donde están las oficinas administrativas. Se calcula que toda la construcción estará lista en enero del 2019, antes de la Jornada Mundial de la Juventud.

GALERÍAS ABIERTAS

Cuando entras al Biomuseo, la primera galería es de la ‘Biodiversidad’, que explica qué es la biodiversidad y muestra la magnitud de la nuestra, que aún sigue sumando nuevas especies. De allí pasas a ‘Panamara’, que es mi galería favorita. Desde una plataforma mientras el visitante aprecia videos de las belleza naturales de Panamá en diez pantallas en tres alturas.

‘El Puente Surge’ lo pondrá en contacto con el aspecto geológico de la formación del Istmo. ‘El Gran Intercambio’ cuenta cómo llegaron especies del Norte y del Sur. ‘La Huella Humana’ explica la historia de los primeros humanos que llegaron a Panamá hasta la actualidad, mediante una gran colección de fotografías desplegadas en 16 columnas.

Hay dos exhibiciones temporales que muestran fósiles hallados durante los trabajos de excavación de la ampliación del Canal. ‘Tiburones Gigantes’ exhibe una boca completa con dientes de megalodón (tiburón gigante que vivió entre 23 y 2.6 millones de años atrás).

La sala siguiente, ‘El Cielo Cubierto de Infinitas Aves’, explica la migración masiva de aves que vienen todos los años a pasar el invierno en nuestro país.

En 2019 abren las tres galerías que faltan. Los fondos donados por el Gobierno incluyen la construcción de las tres galerías faltantes: ‘Océanos Divididos-Acuarios’, ‘La Red Viviente’ y ‘Panamá es el Museo’, que va a ser la salida del Biomuseo. En el centro un sensor seguirá el recorrido del visitante. Al finalizar, el sensor reconoce el recorrido y lo muestra.

‘Océanos Divididos’ va a tener un acuario con peces del Pacífico y el Atlántico. Muestra la evolución de las especies al quedar divididos por una franja de tierra. Por su parte, ‘La Red Viviente’ es una enorme escultura que hace referencias a especies de plantas, animales, insectos y microorganismos, mostrando la importancia de todas las criaturas.

El Parque de la Biodiversidad es un lugar para que las personas convivan con la naturaleza. Está lleno de plantas endémicas y nativas que sirven como complemento a la exhibición central. Todavía faltan dos estaciones: jardín acuático y una gruta de plantas y flores.