El Darién profundo

Publicado por : Úrsula Kiener/ 35 0

Debo admitir que jamás había ido a Darién, pero siempre estuvo en mi lista de lugares por visitar. Coordiné por teléfono mi visita a La Palma de Darién. Convencí a mi novio y a otra pareja para sumarse en la aventura.

En mi cabeza tenía una idea clara: que Darién iba a ser territorio virgen con una selva densa. Estaba muy equivocada. Darién lleva décadas siendo deforestada.

Mucha de la tala en Darién es ilegal, pero las autoridades en el camino permiten su paso y sólo se enfocan en el narcotráfico.

Geografía de primaria

El trayecto toma cuatro horas hasta alcanzar Puerto Quimba. Debes estacionar tu carro y tomar una lancha “panga” por el río Tuira.Tuira y Chucunaque. Son dos nombres que me remontan a la escuela primaria. Por eso es emocionante navegar por ellos. Dicen que hay tres Darién: el de las carreteras, el de los ríos y el de la jungla.

Nuestro paseo (que costó $4 por persona) fue muy pintoresco, pasando por manglares hasta llegar al pueblo de La Palma, la capital de Darién. Arribando a La Palma, una señora en el barco me cuenta que es el pueblo más feo de Darién, pero las coloridas casas montadas sobre el golfo de San Miguel me parecen pintorescas.

Estábamos supuestos a quedarnos en el mejor hotel de La Palma, propiedad de una profesora. Reservamos nuestra habitación con tres semanas de anticipación.

La Palma se encuentra junto al río Tuira, que es el más largo de la República. Su historia se remonta a la fundación de la provincia, el 27 de diciembre de 1922. Es hogar de 3,500 almas y de 4 mil estudiantes y maestros en época escolar. Como alberga todas las instituciones de gobierno, muchas personas van a hacer trámites en la mañana y retornan a sus hogares en las tardes. Vienen desde los ríos Mogue, Congo y Balsa, que desembocan en el Tuira.

La carretera se abrió en 1973, pero La Palma data desde 1816. Era utilizada como punto de carga y desembarque de plátano, madera, comida, entre otras cosas, rumbo a Yaviza.

Con la apertura de la vía, empieza la deforestación. En los tiempos de antes funcionaban más de una veintena de aeropuertos en la provincia. Incluso líneas áreas internas en el Darién.

¿Qué hacer en La Palma?

Empezamos nuestro día con un buen desayuno en los Cuatro Hermanos, una de las fondas de La Palma. Luego caminamos hasta el hotel “del bajo mundo”, que tiene un gran cartel mostrando aventuras en lo profundo de la selva.Abordamos un taxi pick-up. Nuestra primera parada fue en el ingenio azucarero del país que se encuentra en Mogocénega.

Está comido por la jungla, así que tuvimos que usar machetes para visitarlo.Luego continuamos hasta el túnel de río Colorado. Debes caminar por un potrero por 15 minutos para arribar a la entrada de una gran cueva.

Al día siguiente, fuimos en una lancha a visitar los fortines construidos por los españoles que datan 1680. Se construyeron en las desembocaduras de los ríos más importantes para protegerse de los piratas que en aquel entonces venían por el oro que bajaba de las minas de Cana.

‘Camping’ en La Yeguada

Publicado por : Úrsula Kiener/ 39 0

A cuatro horas de la ciudad, el paisaje cambia. Ya sea que se entre desde Coclé o Veraguas, el destino es el mismo: un sitio con bosques y cascadas, y lugares perfectos para acampar

A simple vista, La Yeguada parece estar en Canadá y no en la provincia de Veraguas. Este hermoso lago de 1,125 kilómetros cuadrados es realmente el cráter de un volcán primitivo conocido con el nombre de “Cerro Verde”, que abastece de agua a la hidroeléctrica del mismo nombre.

Los ríos San Juan y San Antonio alimentan el embalse, con una profundidad máxima de 6.5 metros. En sus aguas habitan especies como sábalo, tilapia, carpa, guapote y otras, que son pescadas por los lugareños.

El Decreto 94 de septiembre de 1960 creó la Reserva Forestal de La Laguna de La Yeguada. Se dice que los pinos fueron sembrados durante el gobierno de Omar Torrijos para pagar las deudas de Panamá a base de madera. Lo que sí es cierto es que fue la primera reserva forestal del país. De 7,090 hectáreas 3,000 están sembradas con pino caribe, que han venido sembrando los lugareños -especialmente por las mujeres de la zona-, desde 1967, con el objetivo de resguardar la cuenca hidrográfica.

Hoy en día, la reserva, ubicada a 1, 297 metros sobre el nivel del mar, pertenece al Ministerio de Ambiente (MiAmbiente). La hidroeléctrica, construida en 1967, es manejada por Gas Natural Fenosa y produce 6.6 MW de energía.

Por su belleza natural, La Yeguada se ha convertido en una de las zonas preferidas para acampar de los panameños y turistas.

¿Cómo arribar?

Salimos de la ciudad de Panamá como a las seis de la mañana, para aprovechar el día. Realizamos una parada técnica para desayunar en Penonomé. Después seguimos por la Panamericana hasta arribar a Aguadulce. Después de 15 kilómetros aparecerá un letrero que reza: “El Jagüito”. Ahí es necesario virar a la derecha.

La carretera está bastante bien asfaltada, ofreciendo un paisaje muy pintoresco a medida que se va ascendiendo por la montaña. A 30 kilómetros se encuentra el poblado de Calobre, en Veraguas. Es el último punto en contar con una buena señal de celular. Justo después encontrará unos pozos termales, que no tuvimos la oportunidad de visitar, pero que sí están señalizados en la carretera.

Era temporada de guandú, un tipo de frijol que es muy popular en la cocina panameña -toda la carretera estaba llena de plantas florecidas-. Nos detuvimos un rato en una casa para fotografiar unos pescados que se estaban secando al sol, algo muy tradicional del interior de Panamá.

Veinte kilómetros después aparecerá La Yeguada, donde aparecerán las máquinas de la hidroeléctrica y las líneas de tubería que van bajando desde la montaña para alimentar la generación eléctrica.

A medida que vas subiendo, el paisaje se va volviendo más montañoso y colmado por pinos. En total el viaje demoró unas 4 horas.

El resto de nuestro grupo decidió dormir en el Hotel Mykonos, en Santiago. Por una carretera de 17 kilómetros se puede llegar hasta el distrito de San Francisco, donde se erige un histórica iglesia. Si se dobla a la derecha se pueden recorrer los 22 kilómetros hasta Calobre, y luego 20 kilómetros más hasta arribar a La Yeguada.

¿Qué hacer?

Antes se permitía bañarse en el lago, pero hoy un letrero advierte que está prohibido. Hay una gran torre en el medio del lago que sirve para medir el nivel del agua. Los lugareños y algunos turistas solían nadar hasta la torre, pero en el 2016 se murió un joven de 17 años. Creo que de ahí viene la prohibición. No hay salvavidas a la vista, pero pienso que si deseas bañarte en la orilla no debe haber mayores problemas.

Nuestra visita fue en verano, cuando arrecia la brisa, creando una corriente. Muchas personas aprovechan el clima favorable para alquilar kayaks, para surfear o para hacer ejercicio en el lago. Para los aventureros, al lado del registro existe una cascada que invita a ser explorada.

Se trata de un sendero transitable, con letreros que identifican la vegetación. Algunos son bastantes hilarantes, como uno que reza: “no fumar el guaramo”. Se trata de una sustancia a la que recurren los indígenas y (y los perezosos) para drogarse.

Cruzando un pequeño puente se accede a la famosa cascada, un lugar ideal para bañarse. Debes tener cuidado ya que las piedras son resbaladizas. El agua estaba fría, pero refrescaba al contacto con el calor.

Si no deseas bañarte puedes subir unas escaleras rústicas hasta alcanzar el mirador, un sitio propicio para tomar fotografías. El reflejo de la luz en el agua de la cascada crea un arco iris, todo un espectáculo visual.

Algunas personas acampan en La Yeguada para trasladarse al Chorro “La Silampa” al día siguiente. Es popular por sus aguas cristalinas y queda en Chitra, en el distrito de Calobre, en Veraguas, a aproximadamente dos horas de camino.

En la noche puedes improvisar una pequeña fogata o encender la barbacoa para preparar la cena. Algunas personas llevan guitarras o música, pero es importante mantener el volumen bajo para no molestar a los otros.

Zonas para acampar

En el 2018 MiAmbiente mandó una notificación para eliminar el cobro de dos dólares por auto, dos por persona y cinco por todo. Además, existía una regulación de capacidad de carga para la zona más cotizada, ubicada frente al lago, que podía ser reservada por teléfono.

Arribamos al puesto de MiAmbiente, donde fuimos atendidos por un funcionario que nos señaló la necesidad de registrarnos en un libro. Al preguntar sobre el pago expresó desconocimiento acerca de lo acaecido, pero que ya no era un requisito para ingresar. Al explicarle que no iba a filmar nada para uso comercial, me dejó pasar. Existe la opción de acampar en terrenos privados y que dispones de mejores facilidades de las que ofrece MiAmbiente.

En la zona de registro (que está cerca de la cascada) también se puede acampar. El baño se encuentra en condiciones deplorables, con duchas que no un poco más que un chorro cubierto por una estructura cuadrada de madera.

Nuestro grupo, que incluía niños, decidió dormir en el sitio frente al lago. Como llegamos temprano escogimos un buen espacio pero jamás pensamos que se iba a llenar tanto. Cuando fuimos a La Cascada vimos unos buses que recién estaban entrando. Sin exagerar, habían unas 200 toldas y más de 500 personas, donde anteriormente solo se permitían 7 toldas y 30 personas.

Hasta tarde en la noche seguían entrando personas, la mayoría mal equipadas y que montaban sus toldas a la luz de las linternas. Cada grupo escuchada su música, perturbando la paz de la naturaleza. Obviamente no dormí en toda la noche, por lo que me levanté malhumorada. Hay presencia policial hasta las 11:00 p.m. Se intentan “controlar al área”, si bien los letreros invitan a no hacer ruido. Mi recomendación es no ir los sábados, menos en día festivo. En caso de hacerlo no pernoctar frente al lago.

¿Qué llevar?

Lo primero que se debe empacar es la tolda de acampar, seguido por el colchón inflable, almohadas, sabanas y toallas. Es preferible llegar temprano, para así poder escoger un buen sitio donde montar la tolda. Es preferible hacerlo con la luz del día. Para mayor comodidad también puedes llevar sillas plegables.

Para cocinar, lo más practico es equiparse con una barbacoa y carbón. Otra opción son las estufas portátiles con gas que son muy buenas, incluso se mantienen encendidas cuando sopla la brisa. Nosotros nos decantamos por ambas opciones, lo que nos permitió preparar café en el desayuno. Mi novio optó por preparar panqueques.

En caso de no estar de ánimos para cocinar, en la zona abundan los restaurantes pequeños y tiendas de conveniencia. No se deben olvidar las picadas y bebidas para los niños; cerveza o vino para los adultos. Al día siguiente metimos toda la basura en bolsas que habíamos traído y pasó un señor a retirarlas. Hay que pagar $1 por bolsa, que es bastante módico. La belleza natural solo se puede mantener si se recoge la basura.

Como el sitio no dispone de un baño propiamente dicho. Es posible alquilar uno por $80 la noche, con la compañía TecSan, que lo deja en el sitio y pasan a retirarlo después. Eramos cuatro familias, así que nos dividimos el costo y salió muy económico. Definitivamente que valió la pena porque la alternativa era “de mala muerte”, como decimos en Panamá. Llevamos un candado para cerrar el baño.

Ciudad patrimonio

Publicado por : Úrsula Kiener/ 21 0

Si eres panameño, deberías preguntarte cuándo fue la última vez que fuiste a Panamá Viejo. Para muchos, probablemente la respuesta sea ‘cuando estaba en la escuela’.

Contacté al Patronato de Panamá Viejo para hacerles una visita y quedé sorprendida. Me estacioné frente al Centro de Artesanías y caminé al Centro Administrativo para encontrarme con Aura Guerra. Ella me comentó que el edificio del Centro de Visitantes estaría exhibiendo una colección de Cartografía Colonial de Panamá, del 31 de enero al 15 de julio 2018.

Más de 60 mapas originales muestran cómo se percibía el Istmo entre 1503 y 1865. Fueron hechos por cartógrafos, navegantes y geógrafos. Su exhibición es parte de los eventos que está organizando el Patronato de Panamá Viejo para celebrar los 500 años de la ciudad.

Aura nos llevó en el transporte gratuito al Convento de la Concepción y nos presentó a Marlenys Salazar, nuestra guía. La visita guiada está incluida en el costo. Si deseas ir por tu cuenta, todos los monumentos cuentan con paneles con información en español e inglés, al igual que el museo. Se recomienda destinar un tiempo mínimo de hora y media para recorrer las ruinas.

Si te cansas de caminar los 1.5 kilómetros, puedes tomar el tren que va en un circuito por las ruinas y que demora 15 minutos.

LA JOYA DEL PACÍFICO

Fundada el 15 de agosto de 1519 por el conquistador Pedro Arias Dávila -comúnmente llamado Pedrarias-, la ciudad de Panamá fue la primera fundada en el Océano Pacífico. La ubicación era estratégica, ya que las islas Naos, Perico y Flamenco -que ahora conforman el Causeway de Amador- eran los puertos principales de los españoles. Desde Panamá salían en expediciones al Perú para buscar oro y plata que luego serían enviados a la madre patria. Ya los conquistadores españoles habían establecido ciudades en el Caribe como Santa María la Antigua del Darién y Acla.

El 15 de septiembre de 1521, Panamá recibe estado de ciudad mediante un decreto real. Asimismo, obtiene un escudo de armas de Carlos V de España. Para 1610, la ciudad había logrado una población de 5 mil personas con conventos, iglesias, hospital y una catedral.

Había dos formas de ingresar a la ciudad: por el norte y por el oeste. En el norte estaba el Puente del Rey, que comunicaba a la urbe con Nombre de Dios o con Portobelo, en Colón. Este trayecto era más corto. Solo cuatro días, pero era más peligroso. El Puente del Matadero era la entrada para el Camino de Cruces, que llevaba a Costa Abajo de Colón y al Castillo de San Lorenzo.

UNA INFAME VISITA

La ciudad de Panamá Viejo sufrió varios ataques de piratas e indígenas del Darién, a principios del siglo VII. En 1620, un terremoto hizo daño a muchos edificios. Posteriormente, en 1644, un gran incendio destruyó 83 inmuebles religiosos.

Las coronas española e inglesa habían alcanzado un acuerdo de paz para no seguir compitiendo, pero parece que el pirata Henry Morgan no estaba anuente. El 28 de enero de 1671 atacó la ciudad de Panamá. Lo acompañaban entre 1,200 y 1,400 hombres, que pasaron casi un mes robando.

El gobernador Juan Pérez de Guzmán decide incendiar las casas de pólvora y la ciudad es engullida por las llamas. Después del siniestro, la urbe fue trasladada a 7.5 kilómetros al oeste, en lo que actualmente se conoce como Casco Viejo o Casco Antiguo. Ambas ciudades comparten la designación de Patrimonio de la Humanidad, según Unesco.

Panamá Viejo quedó en el olvido por muchísimos años. En la dictadura fue utilizado como caballeriza y cuartel principal. Como recuerdo de esta época, se pueden observar unas columnas romanas en la Plaza Mayor que están totalmente fuera de lugar.

Al final de 1995, la administración del sitio pasó al Patronato de Panamá Viejo, institución mixta, sin fines de lucro, cuyos objetivos principales se centran en la protección, conservación, investigación y puesta en valor de las ruinas.

El patronato restauró el Conjunto Monumental Histórico de Panamá Viejo, designado con la Ley 91 de diciembre de 1976. Alrededor de las ruinas se construyeron casas, por lo que fue imposible reubicarlas. Existen dos monumentos principales: la Iglesia de San José y el Puente del Rey. Ambos quedaron fuera del nuevo trazado concebido por el plan maestro para el reordenamiento de la interconexión vial entre las avenidas Balboa y de Los Poetas.

Los fondos para su mantenimiento provienen del INAC, la Autoridad de Turismo de Panamá, Kiwanis, Unesco, Banistmo y otras empresas.

Actualmente, el patronato cuenta con 50 empleados. En 1996, comenzaron las primeras excavaciones arqueológicas y restauraciones bajo la supervisión de Marcelina Godoy. Encontraron 150 rastros humanos en un rango de 5 metros cuadrados en la Plaza Mayor. Actualmente están ubicados en el laboratorio de conservación en el nuevo museo. Los españoles pagaban para ser enterrados en la Catedral. Creían que mientras más cerca estaban del altar, su entrada al cielo sería más rápida.

En el lugar se encontraron, además, yacimientos arqueológicos de la época prehispánica. En el museo puedes encontrar cerámicas y restos humanos primarios y secundarios. Tienen lo que se llama un ‘paquete de huesos’.

Los indígenas cuevas sacaban el cuerpo a un lugar más lejano para que los animales se lo comieran. Luego ponían una tela y los enterraban. Estos restos datan de 1800 a.C.

El 5 de julio de 2003, el Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco incluyó a Panamá Viejo en la lista de Patrimonio Mundial como una extensión del Distrito Histórico de Panamá (Casco Viejo).

PLANIFICA TU VISITA

Durante el 2018 y el 2019 habrá exhibiciones temporales con la Comisión de los 500 Años. Puedes visitar la página web, para encontrar más información.

Costos:

Adultos extranjeros: $15

Adultos nacionales y residentes: $10 de martes a viernes; los sábados y domingo cuesta $5

Jubilados: $5

Niños: $2

8:30 a.m., 4:30 p.m., martes a domingo. Los lunes está cerrado.

Grupos: Llamar a Néstor Sánchez, al 302-3159 para agendar un guía gratuito.

El pasado viviente del Istmo

Publicado por : Úrsula Kiener/ 26 0

Sin duda el edificio más emblemático de la ciudad de Panamá es el Biomuseo, seguido probablemente por el edificio tornillo de la calle 50. Su ubicación es privilegiada, en el Causeway de Amador, justo en la entrada del Canal de Panamá.

La idea para la construcción del Biomuseo se remonta a 1999. El Gobierno panameño quería construir un museo que tuviera el impacto del Guggenheim en Bilbao, España, diseñado por Frank Owen Gehry. Este famoso arquitecto canadiense americano se casó con una panameña, Berta Aguilera, en 1975. Él también tenía interés en hacer un proyecto en el país natal de su esposa si se lograba conseguir un tema interesante. El Instituto Smithsonian tenía una idea basada en sus investigaciones.

El espacio que tiene el Biomuseo es de tres hectáreas, incluyendo un parque. El edificio del museo tiene unos 4,000 metros cuadrados y el parque ocupa el resto.

La construcción de la primera obra de Frank Gehry en América Latina se remonta al 2006. Fue inaugurado el 2 de octubre de 2014. Originalmente se estimó que iba a costar entre $40 a $60 millones. Al momento de su apertura, se habían invertido unos $95 millones y se necesitaban $15 millones más para completarlo.

Bruce Mau, fundador del Institute Without Boundaries, diseñó ocho galerías para el Biomuseo. Los fondos se lograron con donaciones privadas, empresariales y gubernamentales. En agosto del 2016, el Gobierno de Panamá aportó unos $18 millones adicionales.

Las remodelaciones incluyen la reparación del techo del edificio donde están las oficinas administrativas. Se calcula que toda la construcción estará lista en enero del 2019, antes de la Jornada Mundial de la Juventud.

GALERÍAS ABIERTAS

Cuando entras al Biomuseo, la primera galería es de la ‘Biodiversidad’, que explica qué es la biodiversidad y muestra la magnitud de la nuestra, que aún sigue sumando nuevas especies. De allí pasas a ‘Panamara’, que es mi galería favorita. Desde una plataforma mientras el visitante aprecia videos de las belleza naturales de Panamá en diez pantallas en tres alturas.

‘El Puente Surge’ lo pondrá en contacto con el aspecto geológico de la formación del Istmo. ‘El Gran Intercambio’ cuenta cómo llegaron especies del Norte y del Sur. ‘La Huella Humana’ explica la historia de los primeros humanos que llegaron a Panamá hasta la actualidad, mediante una gran colección de fotografías desplegadas en 16 columnas.

Hay dos exhibiciones temporales que muestran fósiles hallados durante los trabajos de excavación de la ampliación del Canal. ‘Tiburones Gigantes’ exhibe una boca completa con dientes de megalodón (tiburón gigante que vivió entre 23 y 2.6 millones de años atrás).

La sala siguiente, ‘El Cielo Cubierto de Infinitas Aves’, explica la migración masiva de aves que vienen todos los años a pasar el invierno en nuestro país.

En 2019 abren las tres galerías que faltan. Los fondos donados por el Gobierno incluyen la construcción de las tres galerías faltantes: ‘Océanos Divididos-Acuarios’, ‘La Red Viviente’ y ‘Panamá es el Museo’, que va a ser la salida del Biomuseo. En el centro un sensor seguirá el recorrido del visitante. Al finalizar, el sensor reconoce el recorrido y lo muestra.

‘Océanos Divididos’ va a tener un acuario con peces del Pacífico y el Atlántico. Muestra la evolución de las especies al quedar divididos por una franja de tierra. Por su parte, ‘La Red Viviente’ es una enorme escultura que hace referencias a especies de plantas, animales, insectos y microorganismos, mostrando la importancia de todas las criaturas.

El Parque de la Biodiversidad es un lugar para que las personas convivan con la naturaleza. Está lleno de plantas endémicas y nativas que sirven como complemento a la exhibición central. Todavía faltan dos estaciones: jardín acuático y una gruta de plantas y flores.