Vaticano, el pequeño país de la fe

Publicado por : Úrsula Kiener/ 414 0

Cuando visitas Roma y entras a la Ciudad del Vaticano estás pasando a otro país probablemente sin darte cuenta. No necesitas pasaporte; solo te revisan cuando entras a ciertos lugares. Con sus 44 hectáreas, El Vaticano es el país más pequeño del mundo, con una población de apenas 800 habitantes. Para recibir la nacionalidad simplemente tienes que trabajar en el país. La perderás al finalizar el contrato.
La historia de los Estados Pontificios se remonta al año 756. En 1979 consiguieron su independencia de Italia, al firmar los Pactos de Letrán.

En este país se encuentra la Santa Sede de la Iglesia Católica. En 1984, UNESCO designó el conjunto arquitectónico e histórico-artístico de la ciudad del Vaticano como Patrimonio de la Humanidad.

Es la única nación del mundo donde los cargos gubernamentales no están sujetos a votación popular. El Colegio Cardenalicio escoge al Pontífice, quien es el jefe de la Iglesia y del Estado, por lo que esencialmente se trata de una teocracia.

El idioma oficial es el latín, pero el italiano es el más difundido. La seguridad corre a cargo de la Guardia Suiza, compuesta por 100 hombres vestidos en coloridos trajes de rayas que recuerdan un poco a los bufones de las cortes medievales.

El Vaticano turístico

Hoy en día, la ciudad del Vaticano es un destino que recibe anualmente a unos 18 millones de turistas y peregrinos. El día más concurrido es el miércoles, cuando el Papa lanza su bendición en la Plaza de San Pedro.La entrada es gratuita pero limitada. Los visitantes llegan temprano para formar fila. Hay empresas que se dedican a conseguir los boletos y que cobran por asegurar los asientos. En internet se puede verificar en qué día (miércoles) se ofrece el servicio.Los viajes deben ser organizados con tiempo, ya que muchas de las actividades más interesantes requieren reservas y los cupos son limitados en exceso.

Me hubiese gustado visitar los Jardines del Vaticano, creados en 1279 por el Papa Nicolás III, quien mudó su residencia a este lugar. Cubren 23 hectáreas (casi la mitad del país) con hermosos árboles, flores, estanques, fuentes y senderos. Para hacer la reserva es menester mandar un fax por lo menos dos semanas antes. Las visitas no son todos los días.
Otro sitio que requiere una reserva previa es la parte de abajo de la Basílica, donde se encuentra la tumba de San Pedro. Solo se permite que 200 personas desciendan a la Necrópolis al día.

Oferta de museos

Para visitar los Museos del Vaticano debes estar preparado para formar fila o pagarle a una empresa que facilite los boletos. Por suerte había contactado a la oficina de los museos, por lo que me habían organizado un acceso rápido. Es posible pasar un día completo visitando los museos, fundados por el Papa Julio II en 1506.De las 70 mil obras que posee el museo solo 20 mil están exhibidas. Es uno de los más grandes del mundo, y el cuarto museo de arte que más visitas recibe.Muchas personas lo visitan solamente para contemplar la Capilla Sixtina, que es el escenario del cónclave en el que se escoge a un nuevo Papa. Un grupo de artistas del Renacimiento se dedican a pintar frescos en los techos. Entre ellos, está el inmortal Miguel Ángel.Ya que la Capilla Sixtina no puede ser fotografiada, las escaleras de Bramante, diseñadas por Giuseppe Momo en 1932, se han convertido en uno de los sitios más fotografiados. Vale la pena dedicar tiempo al museo, ya que posee muchas colecciones interesantes. Cuando subí fotos de la colección del museo Gregoriano Egizano, con papiros, momias y reproducciones de el Libro de los Muertos, mis amigos en Instagram pensaron que estaba en Egipto.

En una galería de mapas puedes ver cómo se creía que era el mundo hace muchos años. Otra colección de sarcófagos romanos y estatuas se puede apreciar en el Museo Chiaramonti, con artistas famosos como Vincent van Gogh, Paul Gauguin, Marc Chagall, Paul Klee, Salvador Dalí y Pablo Picasso.

Correos en El Vaticano

Desde el 1 de junio de 1929, El Vaticano es miembro de la Unión Postal Universal. Una de las cosas más curiosas que puedes hacer dentro del museo es comprar una postal y mandarla por correo. Hice el ejercicio de escribirle una carta a mi abuela, que tomó poco más de un mes en llegar. El Vaticano vende sus propias estampillas.

La Plaza y Basílica de San Pedro

Probablemente la foto más representativa de El Vaticano ha sido tomada desde el domo de la Basílica de San Pedro. Nos fue imposible subir, ya que no era verano aún. Además, estaban cerrando la entrada cuando llegamos. La Plaza y Basílica de San Pedro cubre un 20% del territorio del minúsculo país.En el siglo XV, el papa Nicolás V solicitó a Bernardo Rosellino (en 1452) que empezara la Basílica de San Pedro. Luego murió y no fue hasta 1626 que finalizaron las obras, luego de que el Papa Paulo V vendiera indulgencias. Esta Basílica es el templo religioso más importante del catolicismo.La plaza fue diseñada por Lorenzo Bernini a iniciativa del Papa Alejandro VII para que la mayor cantidad de personas tuvieran oportunidad de ver al Papa ofreciendo la bendición. Su centro alberga dos fuentes y un monumental obelisco de 25 metros de alto, con un peso de 327 toneladas.

El obelisco data del año 30 A.C. Fue traído a Roma desde Egipto para colocarlo en un circo.En 1586, el Papa Sixto V lo ubicó frente a la basílica para conmemorar la muerte de San Pedro, que murió crucificado en el Circo de Nerón. San Pedro fue discípulo de Jesús y es considerado como el primer Papa de la Iglesia Católica.

La isla de vidrio

Publicado por : Úrsula Kiener/ 443 0

Si visitas Venecia, puedes ir a una cantidad de islas que están cerca, incluyendo Murano, Burano y Torcello. Para movilizarte por Venecia, debes tomar taxis acuáticos llamados vaporettos. La línea 4.2 te lleva a Murano en cuestión de 40 minutos. Lo bueno es que el paseo es hermoso. Vas a pasar frente a la isla Cementerio de San Michele, llamada así por el monasterio que existió hasta que fue cerrado por los franceses bajo el mandato de Napoleón.

En la isla de Murano hay varias paradas de vaporetto, todas bastante cerca.

Historia de Murano

Murano no es una isla, sino una aglomeración de siete islas conectadas por puertas que cruzan ocho canales. Es similar a Venecia en estructura, solo que más chica y con canales más anchos.

La producción de vidrio data desde el siglo X en Venecia. Dado que la mayoría de los edificios de aquella época eran de madera, el gobierno reconoció el peligro que producían los hornos abiertos necesarios para hacer el vidrio.

En 1291 se expidió un decreto para que todos los productores de vidrio se mudasen a Murano. La industria prosperó a medida que se empezó a exportar y la reputación de calidad creció. Al principio, la isla producía más que todo perlas de vidrio y espejos (eran los únicos que sabían cómo hacerlos). Los paneles de vidrio para ventanas hechos en la isla eran los más grandes y transparentes de toda Europa. Luego empezaron a producir candelabros.

Por supuesto, todos querían el famoso cristal, incluyendo los palacios y las mansiones europeas. Los artesanos tenían beneficios que no tenían las otras personas, incluyendo impunidad y el derecho a usar espada. Para el siglo XIV, las hijas de los fabricantes de vidrio podían casarse con las familias adineradas de Venecia.

Para mantener el monopolio, se decidió que ninguno de los fabricantes podía mudarse. De esta forma, los secretos de sus técnicas permanecían en la isla. Pero todo fue en vano. Entre el siglo XVI y XVIII, la industria del vidrio se desarrolló en Europa y comenzaron a llegar piezas procedentes del Lejano Oriente. Esto precipitó el declive de la isla y el cierre de sus fábricas. En el siglo XVI, 30 mil personas vivían en Murano; en la actualidad, solo residen 6,966. Cinco millones de turistas reciben a los visitantes.

Renacer

Setecientos años de historia haciendo piezas únicas de cristal es algo de interés turístico. Algunas fábricas ofrecen tours gratuitos.

Si compras cristal de Murano debes tener bastante cuidado, ya que muchas piezas, aún en Murano, son en realidad imitaciones chinas. Puedes exigir un certificado de autenticidad, investigar al artista o revisar los precios. Si es muy barato, definitivamente que no es de Murano.

El canal principal a lo largo se llama “Fondamenta dei Vetrai” y está lleno de tiendas a ambos lados. Puedes entrar y ver las coloridas piezas. La otra alternativa es ir directo donde algún artista.

¿Qué ver en Murano?
Si te bajas en la primera parada, vas a ver el hotel LeGare, que es parte de la cadena Sofitel. Nos encantaron sus lámparas que parecían bailar.

De allí puedes caminar hasta que veas el Museo del Vetro Murano. Este museo fue fundado en 1861 en el antiguo palacio de los obispos de Torcello. Posee piezas que van desde los egipcios a la era actual. La invención del vidrio se remonta al antiguo Egipto, y la técnica de soplado probablemente fue inventada en Babilonia.

El edificio más importante es la basílica de los Santos María e Donato. Originalmente fue construida en el siglo VII, siendo reconstruida en varias oportunidades. Lo que se puede ver actualmente data del XIII.

El mosaico de la Virgen María en un fondo de oro es de estilo bizantino y data de esa era, al igual que el piso. Se dice que esta iglesia tiene los huesos del dragón asesinado por San Donato, en el siglo IV.

Otro edificio impresionante es el “Palazzo Da Mula”, construido en el siglo XIII. Este edificio municipal es el único recuerdo en Murano de la arquitectura gótica popular de Venecia en esa era.

Cristalería de lujo

Seguimos por las calles y cruzamos al Campo Santo Stefano. En esta plaza vas a ver la Torre dell’Orologio (Torre del reloj) construida en el siglo XIX. Justo frente a la torre se levanta una gigantesca estrella azul confeccionada de cristal de Murano por el artista Simone Cenedese. Su obra se llama “Comet Glass Star” y fue trabajada para celebrar la Navidad en el 2007. Junto a la obra hay una placa que reza: “Hay una parte de mí en cada pieza mía, hay fragmentos de estrellas diseminados por todo el universo”.

Puedes caminar hasta el final para llegar al Faro di Murano, de 35 metros (115 pies) y que fue construido en los años treinta, con piedra de Istria. Hasta los sesenta funcionó con gas. En esa zona se encuentra una escultura y una parada de vaporetto. Para ir a Burano debes tomar el vaporetto desde esta parada.

Si deseas pasar más tiempo en Murano, puedes quedarte en unos de los hoteles que salen en Booking.

El encaje de las sirenas

Publicado por : Úrsula Kiener/ 347 0

A diferencia de Murano, no muchos han escuchado sobre aquel destino italiano conocido como Burano. Se trata de dos islas en la laguna de Venecia. Entre la comunidad turística que ha recorrido la península italiana existe el consenso de que la ciudad de Venecia representa un destino más atractivo.

¿Cómo llegar a Burano desde Venecia? Nos quedamos en un hotel en Venecia, cerca de la Piazza San Marco y San Zacarías. Ambas tienen paradas de vaporetto, que son barcos lentísimos -van como a 5 kilómetros por hora- que llevan a los turistas entre las diferentes puntos desembarque.

Algunos letreros anunciaban tours a las tres islas, Murano, Burano y Torcello. El recorrido toma cuatro horas y media, por 20 euros. Una ganga, pero optamos por comprar el boleto de uso ilimitado -que no incluye aeropuerto-, también por 20 euros. Se ofrece un descuento para quienes lo compran por más días. Los niños pagan la mitad.

El mapa de las rutas de los vaporettos es bastante complicado, por lo que puede tomar varias horas descifrarlo.

Es posible visitar las tres islas en un mismo día. La línea 12 conecta a Burano con Torcello. Son 8.6 kilómetros entre Venecia y Burano, trayecto que toma una hora y 10 minutos. Son 45 minutos, de acuerdo con Google, pero nuestra visita tuvo lugar en Semana Santa, una época en la abundan los turistas,

Cinco minutos toma el trayecto entre las islas vecinas de Burano y Torcello.

Historia de Burano

No se sabe con exactitud cuando llegaron los romanos a la isla. En el siglo sexto, la ínsula fue ocupada por habitantes de Altino, que escaparon de la invasión de los bárbaros. Existen tres historias acerca de cómo esta localidad recibió su nombre. En una se asegura que fue fundada por la familia Buriana; otra asegura que su población actual proviene de la isla de Buranello, localizada 8 kilómetros (5 millas) al sur.

La última versión es que los habitantes designaron seis puertas a la ciudad. El nombre “Burano” procede de “Porta Boreana” que significa la puerta norte de la ciudad.

Cuando era parte de la República de Venecia su población era de 8 mil habitantes, en su mayoría pobres. La agricultura y la pesca eran las actividades principales. La República existió entre 697–1797. Hoy en día es parte de Italia, Eslovania, Croacia, Montenegro, Albania, Chipre y Grecia.

Encaje renacentista

Burano se volvió importante cuando las mujeres empezaron a hacer el encaje con agujas, que fueron introducidas a través de Chipre. Leonardo da Vinci visitó la isla en 1481 y compró una tela para el altar principal de el Duomo di Milano.

El Museo del Merletto está ubicado en el interior de un Palacio Gótico, que originalmente fue una famosa escuela en Burano, dedicada a enseñar la técnica del encaje. No es algo que les interese a todos, pero quienes lo visitan pueden conocer más acerca de las técnicas y leyendas relacionadas con este arte.

Se dice que el primer encaje fue llevado por un pescador para su novia. Fue confeccionado por sirenas, con espuma de mar. La novia lo vistió el día de su boda, provocando la envidia en las otras mujeres. Los celos terminaron en competencia. Se intentó replicar la belleza del velo de las sirenas. Así nació el encaje de Burano.

Dudo que la leyenda sea cierta. Lo cierto es que la tradición del encaje se remonta al siglo XVI, cuando las mujeres de Burano empezaron a tejerlos. El museo tiene piezas que datan de esta época, entre los siglos XVI y XVII.

En Burano existen varias tiendas que venden piezas a altos precios. Es un trabajo hecho a mano, que se realiza de acuerdo con técnicas de antaño.  

En total, son siete puntos. Cada uno requería de la especialidad de una mujer. Cuando ella terminaba, la pieza pasada a otra persona.

En la isla también es posible encontrar encajes hechos a máquina, a precios más económicos.

Los colores de la isla

La isla de Burano es relativamente pequeña, con 21.08 hectáreas (52 acres). Su población actual es de unos 3 mil habitantes con una densidad muy alta por falta de espacio. Es un lugar con pocas zonas verdes, como la que se encuentra frente al puerto de los vaporettos.

Una visita es suficiente para enamorarse de las coloridas casas, que reflejan su arcoiris en el agua verde de los canales. Estos colores no son para entretener a los turistas. Son utilizadas por los marineros para reconocer la suya en los días de neblina. Otra versión cuenta que las pintaron para alejar así el mal de ojo.

Los residentes de Burano no pueden pintar sus casas del color que sea. Primero deben enviar una carta al Gobierno, que a su vez enviará los colores permitidos.

La verdad es que no importa cuál sea la razón exacta. Simplemente son muy atractivos para residentes y visitantes.

La isla es un paraíso para tomar fotos y subirlas a Instagram.

Una isla de pescadores

A pesar del “sobreturismo” que recibe Venecia, Burano se mantiene como una isla de pescadores. En los canales es posible encontrar los barcos amarrados, equipados para la pesca.

Cerca de la iglesia se encuentra un mercado de mariscos al aire libre con mesas permanentes, que sólo opera los miércoles por la mañana. No es de sorprender que la especialidad gastronómica de la isla sean los mariscos.

Uno de los platos típicos es el Risotto alla Buranella, hecho del pez giozzi de la laguna. La oferta de mariscos es buena y fresca.

En las tiendas de regalos se pueden adquirir piezas del célebre cristal de Murano. Al frente se encuentra una trattoria.

La torre inclinada de Burano

Definitivamente que la Torre de Pisa es el edificio inclinado más famoso de Italia y del mundo. Pero no es el único edificio en Italia, ya que en Burano cuenta entre sus edificios con un campanario digno de mención.

La estructura es visible desde el vaporetto. Como la isla es pequeña, cuenta con una sola plaza, donde se levanta la iglesia San Martino, de la que forma parte el campanario en cuestión. Su construcción se remonta al siglo dieciocho. Desde sus inicios empezó a dar signos de hundimiento, por lo que las bases que conforman el subsuelo no lograron soportar el peso de la misma. En 1970 se practicó un trabajo de consolidación de la estructura.

El calentamiento global ha incrementado la “acqua alta”, o las inundaciones, que se dan todos los inviernos y que anegan la ciudad de Venecia y sus alrededores, lo que está causando que muchos residentes se vean  obligados a mudarse a tierra firme. Es aconsejable visitar la isla pronto, antes que posiblemente deje de existir.