Destino ecológico en la décima provincia

Publicado por : Úrsula Kiener/ 766 0

Una de las fincas agroturísticas más cercanas a la ciudad de Panamá es ‘Mi Sueño’. Queda a menos de una hora de la capital, en La Chorrera. Debes tomar la vía Los Mortales, en el corregimiento Obaldía, en La Chorrera. La carretera está en buen estado.

Moisés Osto y su esposa Merly son los dueños del lugar. Son oriundos de Venezuela y se reubicaron en Panamá hace años.

OPCIONES DE ESTADÍA

Cuando llegamos a la finca, Moisés nos dio el recorrido. Luego descansamos en las hamacas, de las que fue difícil levantarse para retomar la visita.

La vista es hermosa: una piscina con jacuzzi se encuentra en un cerro, desde donde se puede apreciar el resto de la finca. En un espacio con poca agua, los niños se pueden bañar sin problemas.

Disponen de 3 cabañas y 2 cuartos, con sus propios baños. También es posible acampar.

Reciben grupos familiares, empresariales o de gobierno por el día. Es posible cocinar por cuenta propia u ordenar asados, sancocho y otras opciones de comida. Moisés asó una carne cubierta en sal sobre una parrilla con leña. Como acompañamiento, sirvió patacones, con una deliciosa salsa de aguacate, que dicen que es típica de Venezuela.

El personal de la finca es muy atento. Tienen un salón especial y área recreativa que sirve para seminarios y eventos. También para conjuntos y grupos musicales, para que toquen al aire libre.

Entre los cuartos se encuentra el pozo del amor, ‘donde vienen las personas a descargar todas sus emociones y sueños en un rincón de Panamá’, según Moisés.

SENDEROS ECOLÓGICOS

Finca ‘Mi Sueño’ es un lugar donde el hombre se encuentra con la naturaleza: tres de las doce hectáreas de la finca están cubiertas por bosques.

Cuentan con una reserva ecológica tipo A, donde se ha identificado la flora y fauna. Contrataron a un biólogo para clasificar las diferentes especies. En base a ese inventario están buscando desarrollar un sendero botánico especializado en árboles.

También se están enfocando en la parte educativa, trabajando con escuelas y universidades para que los ayuden a identificar las especies que han desaparecido. Los senderos están marcados y son seguros. Caminarlos no requiere mayor esfuerzo físico.

Es recomendable ir a tempranas horas, ya que podrás ver y escuchar las aves. En las tardes, bajan monos.

Asimismo, organizan cabalgatas para recorrer las colinas entre el ganado, hasta alcanzar la tranquilidad del río Caimito. Sus aguas seducen a los bañistas, sobre todo en verano, ya que en temporada de lluvia se tornan pardas. Es posible acampar en una planicie protegida entre los árboles.

PROCESOS AGRÍCOLAS Y PECUARIOS

Moisés está en la junta directiva de Coosmatur, cooperativa dedicada al agroturismo, con quienes intercambian productos: plátano, ají dulce y picante, papaya, maracuyá, pimentón, yuca y zapallo. Todo se siembra de forma orgánica, sin utilizar químicos, un proceso que se le enseña a los visitantes.

Están desarrollando un vivero segmentado por especies: medicinales, aromáticas y ornamentales. En un futuro cercano, venderán plantas.

Además de caballos, crían pollos y ganado. Con la leche fabrican quesos artesanales. Es un procedimiento que se enseña en una clase.

Visita Finca Mi Sueño en La Chorrera para pasar un tiempo tranquilo y agradable, en un ambiente que permite el contacto con la naturaleza.

Por la ruta de los piratas

Publicado por : Úrsula Kiener/ 425 0

Recibí una invitación para navegar el río Chagres. Su operador turístico, Xplore Panama, se dedica a crear experiencias únicas para turistas locales e internacionales.

Salimos de la ciudad de Panamá rumbo a la provincia de Colón, donde pasamos por las nuevas esclusas de Agua Clara. Arribamos al Muelle Gallo, ubicado en una hermosa bahía para abordar el catamarán y así empezar nuestra travesía. A esa hora, todos  teníamos hambre, así que aprovechamos para comer frutas y snacks, seguido por un brindis de bienvenida con champán.

Nos pararon en una sección del río Chagres para salir en kayaks y surfeo de remo (SUP, por su siglas en inglés) por los afluentes. La naturaleza del área es prístina. En la cuenca del Canal de Panamá existen 97 especies de animales endémicos. Un dato curioso es que Cristóbal Colón navegó por el río Chagres en 1502. Originalmente lo bautizó como el Río de los Lagartos.

Navegando en la historia 

La ruta que navegamos fue la misma que utilizaron los españoles a partir de 1569 para cruzar el oro que saquearon de los incas. Cuando la ciudad de Panamá fue fundada en 1519, Pedro Arias Dávila ordena que se construya un camino desde la ciudad de Panamá hasta Nombre de Dios y que posteriormente llegó hasta Portobelo.

Es conocido como el Camino Real. Por ahí pasaban las provisiones necesarias para garantizar el sustento de la antigua ciudad de Panamá.

Los cañones en el Fuerte de San Lorenzo tenían un alcance de 1,200 metros. Los cañones de los barcos pirata tenían menos peso y no podían alcanzar el fuerte.

En 1668, Henry Morgan atacó Portobelo. Contaron con la ayuda de un esclavo que escapó y les suministró información sobre la formación en el litoral.  Los corsarios entran unos tres y cinco kilómetros al oeste y atacan por la selva, tomando control de Portobelo. Los piratas piensan que la única forma de tomar el Fuerte de San Lorenzo era por tierra, lo que efectivamente consiguen después. Buscando reducir el riesgo, convence a un pirata holandés más joven llamado Jospeh Bradley, quien le enseña una punta al oeste para desembarcar.

En diciembre de 1670, los piratas atacan el fuerte. Bradley muere en el ataque. Un mes después regresa Henry Morgan, toma lo que queda del fuerte y empieza a navegar hacia la ciudad de Panamá.

Para la sorpresa de Morgan, cuando arriba a la ciudad de Panamá la metrópoli se encuentra en ruinas.  Los historiadores hablan un capitán de tierra llamado Juan Pérez de Guzmán, que era un borracho. Alertado ante el avance de los piratas decidió prenderle fuego a las bodegas de pólvora que usaban los españoles. El fuego destruyó toda la ciudad.

Los exploradores de National Geographic encontraron navíos a la salida del río Chagres. Sin embargo, el gobierno de Panamá no tiene planes de hacer expediciones a estos pecios.

Morgan saquea la ciudad y se queda allí hasta que los españoles traen refuerzos desde Ecuador y Perú para reconquistarla, lo que sucede casi un mes después. El oro que Morgan se llevó nunca fue reportado.

Hay varias teorías. Una dice que los españoles lo subieron en galeones que se hundieron en el archipiélago de Las Perlas. Otra que fue justo afuera, en la bahía. Otra hipótesis apunta a que se hundió fuera de la salida del río Chagres, en el Caribe.

Belleza realzada  

El paseo en catamarán por el río Chagres es hermoso, pero lo aprecias mucho más después de que el guía te cuenta la historia del lugar.

El recorrido termina en el Fuerte de San Lorenzo. En total, el parque nacional cuenta con 12,253 hectáreas. En temporada de invierno, cuando el mar está más tranquilo, es posible entrar en las playas.

En 1980, Unesco declaró a Portobelo y San Lorenzo como sitios de Patrimonio de la Humanidad. El camino del fuerte a Shelter Bay Marina lo recorrimos en bicicletas eléctricas, atravesando una carretera selvática. Luego nos montamos en el bus e iniciamos el retorno hacia la ciudad.

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Cristóbal Colón navegó por el río Chagres en 1502.
En 1668, Henry Morgan ataca Portobelo con la ayuda de un esclavo que escapó y le cuenta la formación presente en la costa.
Los cañones en el Fuerte de San Lorenzo tenían un alcance de 1,200 metros.

Contacto: Xplore Panamá

Jvasconez.e@xplore.la

6200-6521

Café en las alturas de Volcán

Publicado por : Úrsula Kiener/ 522 0

Finca Hartmann se encuentra en la ruta a Río Sereno, entre 35 y 40 minutos desde el pueblo de Volcán. Es posible hospedarse en un hotel, como, por ejemplo, el Casa Grande Bambito.

En el lugar hay dos fincas. De las 50 hectáreas de la principal, 40 están destinadas a la siembre de café. Esta es la finca de la familia Hartmann. Aparte de las instalaciones para procesar café, el sitio alberga un museo.
La segunda finca queda a tres kilómetros de distancia, en una carretera que está en mal estado, especialmente en el invierno. Se puede llegar en un vehículo 4×4, en un recorrido que toma casi una hora.

Tiene una dimensión de 73 hectáreas, de las cuales sólo 20 están destinadas a la siembra, mientras que son utilizadas como zona de amortización del Parque Internacional La Amistad. En la zona no hay senderos que recorran la selva virgen.

Hay dos cabañas, una con dos pisos y chimenea, y capacidad para una docena de personas, mientras que la otra puede albergar a una pareja, quienes solo deberán traer  refrigerios, dado que se encuentra completamente equipada. No se ofrece comida, a menos que se trate de grupos que hayan reservado con 15 días de antelación. Las cabañas no cuentan con luz, pero sí con agua caliente.

Se trata de turistas locales, en su mayoría. También vienen de Estados Unidos, Canadá y Japón. Vienen por el café, para aprender sobre el proceso. Algunos, entre los que se incluyen compradores de Europa y Estados Unidos, vienen a visitar las fincas de la región y a capacitarse, utilizando Finca Hartmann como base.

Café ‘bird friendly’

El entorno natural es propicio para observar aves, para coleccionistas de insectos, fotógrafos o personas que busquen un descanso.

Finca Hartmann es un paraíso para los observadores de aves. Suman 345 especies en total, incluyendo trogones, tanagras de muchos colores, colibríes, mosqueros, tucán de castaño, entre otras. Pueden ser ubicadas con la ayuda de binoculares y la orientación de un guía de Volcán.

El café Hartmann es bird friendly, lo que significa que es amigable con la naturaleza. En el campo se siguen procesos semiorgánicos, utilizando productos de línea verde y chapa para evitar los herbicidas, lo que redunda en beneficio de la flora y fauna y aumenta la biodiversidad.

Años atrás, un estudio del Smithsonian reveló que se pueden observar más aves en una finca como esa que en un bosque. En una zona más abierta, con más luz, las aves pueden encontrar mejor a sus presas.

Los vehículos se pueden adentrar con facilidad en los senderos que atraviesan los cafetales.

Ámbito internacional 

Su producto es comercializado alrededor del mundo. En Asia, se exporta a Corea, Japón, Taiwán y China. También a Australia, Emiratos Árabes, Canadá, Estados Unidos, España, Inglaterra, Hungría, Austria, República Checa, Rusia, Kazajistán, entre otros. En Panamá, es posible solicitar que se envíe por flete o comprarlo en un  supermercado de la localidad.

El principal comprador del producto es Boot Coffee, de Holanda, quienes por 15 años han adquirido el café producido por  Finca Hartmann.

Los resultados obtenidos en las competencias internacionales han sido positivos, hasta el momento, como se puede constar por los galardones que reposan en el museo. Recientemente, obtuvieron un premio en Europa, un geisha natural de Finca Hartmann. La cáscara del café es secada en bellota, reciclada para preparar abonos y combustible. Asimismo, se exporta para preparar cerveza, té y chocolate.

Historia de familia

Aliss  me cuenta que de cinco hermanos es la única mujer. Su papá, Ratibor Hartmann Troetsch, fue el mayor de diez hijos. El   padre de éste, Alois, fue un inmigrante de la República Checa, y su madre, Susana, era panameña-alemana.

Alois vivió en Estados Unidos, luego en Colombia y terminó en Panamá. Le gustó el país y decidió quedarse. Se asentó en Chiriquí y en 1912 se convirtió en el primer habitante de Hato Volcán. Compró una finca en Tizingal para ganadería. Después la vendió y se fue a Colorado, donde tuvo una finca destinada a la producción de leche que también vendió, para mudarse más adentro.

Ratibor trabajó en el Hospital Gorgas, donde aprendió a disecar. En el museo de la Finca Hartmann se puede encontrar una colección de insectos y animales disecados. Casi todos provienen de la finca,  excepto algunos que han sido intercambiados con coleccionistas de Asia y de Brasil.

Los turistas que visitan pueden aprender sobre la historia de la familia y de la finca en el museo. Junto al museo hay un cuarto que se utiliza para las catas de café.

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Finca Hartmann se encuentra en la ruta a Río Sereno, entre 35 y 40 minutos desde el pueblo de Volcán. Es un paraíso para los observadores de aves. Suman 345 especies en total, incluyendo trogones, tanagras de muchos colores, colibríes, mosqueros, tucán de castaño, entre otras.
Contacto: alisshartmann@hotmail.com
+507 64501853
Instagram y Facebook: Finca Hartmann

Las Macanas, oasis biológico

Publicado por : Úrsula Kiener/ 423 0

Las Macanas queda a siete kilómetros del cruce de Divisa, en la provincia de Herrera. Se entra por El Rincón de Santa María para, posteriormente, trasladarse hasta la iglesia del pueblo y luego enrumbar a la derecha. Como tengo una finca en Pedasí, siempre manejo por  la zona, pero no tenía idea de que existía un refugio de vida silvestre tan cercano a la carretera.

La ciénaga es el mayor sistema de humedales inmerso en las provincias centrales. Cuenta con 1,200 hectáreas, con una profundidad promedio de 1.6 metros. Desde 1996, la zona está protegida por el Ministerio de Ambiente. Alberga una significativa cantidad de vegetación acuática, incluyendo hermosos lirios y otras flores de tonos  púrpura.

Zona de ecoturismo

Rene Chang Marin es el dueño de Agroturística Las Macanas, una finca de 5.5 hectáreas que colinda con la ciénaga. No cuenta con hospedaje, por lo que una opción recomendable es pasar la noche en un hotel en Chitré o en Santiago de Veraguas. El uso de suelo es múltiple, lo que permite el desarrollo ecoturístico.

La pesca en la ciénaga Las Macanas se remonta a 8 mil años. Su nombre proviene de un pez que habita en la zona, que es posible recorrer en pequeños botes de madera, con Chico De León, oriundo de una localidad cercana llamada El Rodeo, como guía.

En sus aguas nadan la carpa, especie carnívora invasora que se encuentra en el humedal, y el pejeperro, que es nativo de ríos y humedales en Centroamérica. Este pescado se seca al aire, bajo el vigoroso sol de la región. Es muy popular para preparar sopas.
En la ciénaga habitan pequeños caimanes que anidan en estación seca, entre los pajonales, a los márgenes del humedal. Son muy territoriales cuando están en etapa de reproducción y cría, por lo que no es recomendable bañarse. También se pueden apreciar las tortugas de agua dulce, perseguidas por los cazadores por su carne, a pesar de que son una especie protegida.

Santuario para aves

Pocos conocen de la existencia de este destino. La mayoría de los visitantes son turistas internacionales, especialmente ornitólogos.

Todo el año se pueden observar aves, pero la mejor época es durante el verano, de diciembre a abril, cuando las aves migratorias arriban procedentes de Canadá y Estados Unidos.

Se han identificado más de 126 especies de aves, incluyendo al charrán patinegro, wichiche marrón, pato silbón, playero solitario, gavilán caracara, martín pescador, ibis negro, morito, garcita verdosa, gallareta morada, gallineta común, halcón murcielaguero, espátula rosada; halcón “Eladio”, blanco y “carrao”.

Un espécimen particular es el gavilán caracolero, que se alimenta de los moluscos que fueron introducidos al lago. Es una especie que permanecerá en el sitio mientras continúe encontrando su comida.

Para facilitar su observación, Rene construyó un mirador junto a la ciénaga Las Macanas. Además, compró unos kayaks para que los cazadores de aves puedan recorrer el humedal, armados con binoculares. Las aves se concentran en una isla.

Producción agrícola

Agroturística Las Macanas es una finca de producción. Sus procesos son explicados a los visitantes. Producen maíz criollo para alimentar a las gallinas de corral. De las gallinas y codornices venden la carne y huevos. Además, producen habichuelas, mango, papayas, pepinos, tomates, naranjas, limones, yuca, arroz integral, entre otros.

Un corral es hogar para varias especies de ovejas, como pelibuey, originaria del norte de África e Islas Canarias; “katahdin”, del norte de Estados Unidos, y “black belly”, de la isla de Barbados. Otra zona del potrero es adyacente a los humedales.
Pocos conocen que existe este destino turístico. La mayoría de los que lo visitan son turistas internacionales, especialmente ornitólogos. Se han identificado más de 126 especies de aves”.

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Con 1,200 hectáreas y una profundidad promedio de 1.6 metros, es el mayor sistema humedal inmerso en las provincias centrales.

La Ciénaga puede ser visitada en pequeños botes de madera. Chico De León, quien es oriundo de una localidad cercana llamada El Rodeo, es el guía.
renechangmarin@gmail.com
+507 6434-4723

Aventura en las riberas del Canal

Publicado por : Úrsula Kiener/ 219 0

Jungle Land Panamá había estado en mi lista de lugares por visitar durante años. Hasta que un día conduje mi automóvil hasta el muelle público de Gamboa, justo después de la cárcel “El Renacer”. Al subir al bote me encontré con cuatro franceses. Después arribaron 18 holandeses, que eran parte de la tripulación de la aerolínea KLM.

Travesía canalera

Desde el muelle de Gamboa pasas por debajo de dos puentes: uno fue inaugurado hace tres semanas; el otro posee 110 años de antigüedad. El puente, que es atravesado por los rieles del ferrocarril de Panamá, continuará en uso. Al cruzarlo entras a las aguas del Canal de Panamá.

Se trata de un recorrido histórico que atraviesa parte del antiguo Camino de Cruces. Son seis o siete kilómetros, que forma parte del tránsito de los españoles a través del Istmo.

Durante el periplo, el guía Juan Chávez muestra la diversidad de la zona. Es el hábitat de especies como cocodrilo americano, caimán, tortugas, lagartijas, peces y aves como gallaretas pico rojo, jacana y caracoleros.

Islas del Gatún

La selva rodea a las islas, que antes de ser inundadas fueron las cimas de montañas. En 1911, los norteamericanos desplazaron a los pueblos que existían en la zona a Gamboa. Lo hicieron para poder crear el Gatún, que entre 1913 y 1935 fue el mayor lago artificial del mundo, antes de la construcción de Hoover Dam. Fue el mismo año en que fue creado el lago Alajuela, que en Panamá sirve de reserva para alimentar al lago Gatún, en caso de las fuentes de aguas probaran ser insuficientes.

Estas islas eran alquiladas por los norteamericanos a un costo de $100 por año y los locales construían pequeñas infraestructuras para pasar los fines de semana. Cuando el Canal fue devuelto a Panamá, prohibieron esta práctica, pero aún quedan los recuerdos entre la jungla.

La isla más famosa es Barro Colorado, un Centro de Investigación del Smithsonian. Juan, nuestro guía de Jungle Land Panama, nos prometió que antes del almuerzo íbamos a observar tres de los siete tipos de monos que habitan en Panamá.

Y así fue. Llegaron monos tití y cariblancos a comer los bananas y cacahuetes que teníamos. A los aulladores los vimos de lejos. Juan cuenta que ha visitado el lugar unas 200 veces y que siempre encuentra por lo menos dos de los tres tipos.

‘Lodge’ flotante

Parte de la aventura de entrar a Jungle Land Panamá consiste en pasar por un canal en la jungla. Las plantas acuáticas cubren todo el camino con aves que caminan sobre ellas. Unos palos de bambú sirven de red para mantenerlos fuera del perímetro cercano al lodge, donde la gente nada.

El almuerzo consistió de tamales y arroz con pollo. Cuando los turistas se fueron a practicar kayak, aproveché para conversar con Carl Dean Davis, el propietario. Le pregunté acerca de cómo arribó a Panamá. Me contestó que fue cuando estaba en el ejército norteamericano. Nunca estuvo acantonado en el Istmo, solo vino a entrenar. Posteriormente, empezó a trabajar en la industria de cruceros. Estaba buscando un destino nuevo, que pudiese interesar a los cruceros pero no que estuviera “sobredesarrollado”.

Originalmente pensó en Costa Rica, pero no estaba seguro. Durante unas vacaciones en Key West, Florida, se encontró con una publicación que anunciaba una casa barco para la venta. Fue entonces cuando todo le hizo sentido: una casa barco en el lago Gatún. Solicitó a una fabricante que le construyera un casco, enviando las partes de la casa a Panamá en el 2001. Pasó los siguientes nueve meses montando la “casa barco” y negociando con los permisos de la Autoridad del Canal de Panamá.

Empezó ofreciendo tours a los cruceristas en la parte norte del lago Gatún. Al principio llevaba a las personas a visitar las islas Brujas y Tigres, pletóricas en flora y fauna. Posteriormente, concretó un acuerdo con el Hotel Royal Decameron Panamá para ofrecer tours a los canadienses que arribaban en los vuelos chárter.

El problema era que la parte norte estaba muy lejos, así que decidieron trasladarse al lado sur, como a un kilómetro de la ubicación actual. Tramitaron un permiso de tres años con la Autoridad del Canal. Fue entonces cuando decidieron parar de navegar.

Durante los últimos once años han realizado sus giras en pangas, que salen desde el muelle público del Río Paja.

Todo incluido rústico

Carl cuenta que deben ofrecer un producto todo incluido para competir con el Hotel Royal Decameron Panamá. Pero el concepto no puede ser más diferente, ya que Jungle Land Panamá solo cuenta con ocho cuartos, que pueden modificarse según la necesidad de los clientes. Por ejemplo, una pareja puede disponer de una cama king, de dos camas dobles o camarotes. De esta manera, es posible acomodar hasta ocho personas por cuarto.

El entorno es rústico, pero con baños especiales, donde se elabora compostaje con astillas de madera. Carl comenta que existe una expresión en inglés cuya traducción al español no puede ser más clara: “no quieres ensuciar tu nido”. El cuidado para evitar derramar o dejar algo precipitarse al agua es enorme.

Originalmente disponían de letrinas portátiles y transportaban los desechos a tierra firme. La Autoridad del Canal de Panamá les proveía de un tanque de servicio para que coordinaran con una empresa que manejaba las letrinas. Ahora, cada cuarto cuenta con unidades de recogida. Los desechos son transferidos a una plataforma flotante con una base de fibra de vidrio para su tratamiento.

A los huéspedes se les ofrece comidas, meriendas y bebidas. Los que van a pasar el día tienen derecho a almuerzo. Aparte de los kayaks, con los que es posible alcanzar una pequeña cascada situada a un kilómetro de distancia, Jungle Land Panamá ofrece otro tipo de actividades.

Es un sitio para que los amantes de la pesca prueben suerte atrapando pescados como pavón (peacock bass), róbalo (snook) y sábalo (tarpon) en el lago Gatún.

El lugar dispone de senderos para observar las aves y la naturaleza. En las noches se realizan safaris nocturnos, con linternas para ubicar a los animales: cocodrilos, conejos ponchos y búhos.

Aquellos que busquen un ambiente más relajante, pueden acceder al piso de las hamacas o tomar el sol en el solárium. De verdad que Jungle Land Panamá es una de las mejores opciones turísticas que ofrece Panamá.

La experiencia de Taboga

Publicado por : Úrsula Kiener/ 262 0

Como panameños cuando nos gusta mucho un sitio o una experiencia decimos “no me siento en Panamá”. Pero debemos recordar que nuestro país ha evolucionado combinando influencias extranjeras con locales. Ahora tenemos la oportunidad de visitar sitios como “La Vista Experience”, en la isla de Taboga.Era la segunda vez que visitaba “La Vista Experience”, pero en esta ocasión partíamos desde Flamenco Marina, al final de Causeway de Amador.

Al arribar encontramos una mesa disponible. Nos preguntaron nuestros nombres y nos tacharon de la lista. Unas botellas de champaña se enfriaban en la hielera. Sin embargo, nos comentaron que, por regulaciones del muelle, no podíamos tomar, por lo que nos ofrecieron una botella de agua.

Salimos rumbo a la isla de Taboga a las 6:00 p.m., justo para contemplar el atardecer. El sol crepuscular pintó de colores el cielo de octubre mientras caía tras las montañas que se levantaban detrás de los hoteles. Era un día radiante que serviría de inspiración para cualquier pintor.

Un mesero estaba atento para escanciar champaña a medida que las copas se iban vaciando. El momento era perfecto para brindar con tu pareja, con tus amigos y agradecerle a la vida, mientras la ciudad de Panamá se iba alejando en la distancia.

Una experiencia culinaria en la ínsula

Al llegar a Taboga desembarcamos en el muelle, recientemente remozado. Llevaba algunos meses sin visitar la Isla de las Flores. Cada vez que lo hago, quedo positivamente sorprendida de las mejoras.

Abordamos un bus para visitar Villa Caprichosa, que queda en la parte superior del pueblo. Este hotel boutique es, sin duda, uno de los más bonitos de Panamá. Me recuerda un poco a la Toscana, en Italia, por la abundancia de flores.

La dueña, Diane Burn, es extranjera y es diseñadora de interiores. Diseñó el hotel pensando en la Europa del siglo XVIII, para que fuera un lugar que evocara fantasía y romance. “La Vista Experience” incluye música en vivo y un menú de degustación.

El toque de Felipe Milanés

Felipe Milanés es uno de los chef más cotizados de Panamá en estos momentos. Viajó y trabajó por todo el mundo hasta regresar a su tierra natal, donde abrió el restaurante Tomillo, en el Casco Viejo. Por los próximos tres meses colaborará con “La Vista Experience” en la creación de un menú especial inspirado en Taboga. “El menú tiene diferentes notas, altas y bajas, cada tiempo complementa el siguiente para que salgas satisfecho,” dice Felipe.

Al llegar te reciben con vino y champaña. El primer tiempo es un pan de queso y yuca con ají verde para abrir el paladar, seguido por un atún blanco y rojo con “chombo water”, que es una salsa cítrica. A continuación, una sopa de coliflor con almendras tostadas, precedidas por croquetas de lentejas con mermelada de tomate.

Le seguirá un mojadito de calamar ahumado con un dorado al sartén, seguido por un short rib cocinado por 48 horas, acompañado por un puré de camote. El postre es un flan de frutos rojos con crema chantillí.

De la moda a restaurantes

Austin Hess es un emprendedor y amante de lo imposible. En la universidad dijo que iba a montar una bicicleta de Canadá a México. Todos le dijeron que no podía, pero aun así lo hizo. “Las personas te dicen que no puedes hacer las cosas, pero si uno quiere, lo hace”, defiende.

Estudió moda en Estados Unidos y fue diseñador. Consiguió un inversionista y dejó la universidad. Trabajó en la industria hasta la crisis de Estados Unidos en 2006.

Decidió montar un negocio de cuidado para ancianos en Hawái y lo vendió. Mientras planeaba ir a Australia de vacaciones se encontró a un amigo en un bar, quien le comentó que iría a Panamá la próxima semana. Aunque no sabía nada sobre Panamá, decidió ir. Su amigo no lo acompañó. Tres meses se convirtieron en siete años.

En Panamá abrió un periódico de turismo llamado The Panama Good Times. Decidió poner Villa Caprichosa en la portada e hicieron un intercambio para que él se hospedara con su familia. Allá le contaron que no tenían chef. Austin les comentó que tenían que ofrecer experiencias si querían traer gente de la ciudad.

A Diane le encantó la idea, pero le dijo a Austin que estaba muy vieja y que si podía encargarse él. Cuenta que siempre había soñado con hacer algo así, por lo que le dijo que sí. Se asoció con Miryam Barria McGorman y así comenzó “La Vista Experience”. Ahora poseen un segundo restaurante en el Hotel Oasis, en Boquete, con el nombre de Boulder 54.

El nombre “La Vista Experiencia” surge después de proponer nombres durante horas, hasta que dijo que todo tenía que ver con la vista en el barco y en el restaurante. Además, los gringos pueden pronunciarlo porque han escuchado a Arnold Schwarzenegger decir “hast

El 90% de los visitantes son panameños y el producto fue creado pensando en el mercado local.

Un mesero estaba atento para escanciar champaña a medida que las copas se iban vaciando. El momento era perfecto para brindar con tu pareja, con tus amigos, y agradecerle a la vida, mientras la ciudad de Panamá se iba alejando en la distancia”.

‘La Briyeka’, finca agroturística

Publicado por : Úrsula Kiener/ 207 0

“La Briyeka” es una finca agroturística ubicada en la comunidad de La Negrita, a veinte minutos de la ciudad de Penonomé. Es el hogar del señor Alberto y su esposa, quienes compraron la propiedad hace 35 años. La pareja de jubilados cuentan a los visitantes cómo empezaron sin luz ni agua, en un sitio que era tan solo un camino en medio de los rastrojos. Ahí levantaron un rancho de penca, que visitaban los fines de semana para acampar con su hija mayor.

“Briyeka” nace de la combinación de los nombres de las tres hijas de los propietarios: Briggitte, Yennifer y Karen.

Reforestación
La finca de once hectáreas pasó por un proceso de reforestación. Alberto escuchó que desde la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCON), una oenegé dedicada a la reforestación, se promovía la campaña de “adopta tu hectárea”.

A los finqueros les gustó la idea. Procedieron a reforestar tres hectáreas con maderables como cedro espino y teca, con la esperanza de que en veinte años ganarían $80,000 por hectárea. No tenían idea de cuánto degradaba el suelo y afectaba los árboles frutales.

Después de una visita de tres días, Audubon le otorgó una certificación de 82 especies de aves. Durante un recorrido de 45 minutos por un sendero que atraviesa el bosque, se pudo observar monos, venados, ñeques, conejos pintados y perezosos, entre otras especies.

La resistencia

La comunidad de La Negrita encierra un enorme potencial con el tema del turismo cultural. En cerro El Vigía, Victoriano Lorenzo pasaba la mayor parte de su tiempo. Este líder indígena tuvo una participación decisiva en la Guerra de los Mil Días (1899-1902), hecho que precedió a la separación de Panamá de Colombia.

Desde la parte alta del cerro el centinela divisaba las tropas de los conservadores. El cuartel estaba en las faldas de la montaña. Cuando las tropas del enemigo arribaban, él partía hasta Capira con la ayuda de los campesinos que defendía, que le proveían azúcar y sal para subsistir. Él apoyaba a los liberales, como era el caso de Belisario Porras. Fue capturado en mayo de 1903, antes de la separación, y ejecutado. Hoy en día es considerado un mártir nacional. El general Omar Torrijos le hizo un monumento en el cerro.

En la comunidad de La Negrita actualmente se confeccionan artesanías con piedra de jabón, talladas de una mina en Membrillo. En la finca “La Briyeka” los visitantes son recibidos por conjuntos típicos y una señora que confecciona sombreros pintados.

Menú de campo

Por el momento no cuentan con opción de hospedaje, pero sí con baños y zonas comunes. En el lugar se recibe a universitarios y bachilleres de turismo. Los “pase día” son válidos de 8:00 a.m. a 3:30 p.m., con almuerzo incluido.

El menú incluye comida típica con arroz con pollo, ensalada de toldo, lechona y sancocho con arroz blanco. Actualmente están incursionando en el tema gastronómico, con la creación de platos según los rubros disponibles en las diferentes temporadas.

En “La Briyeka” se producen vegetales y frutas para consumo propio. También hay animales de finca, como caballos, gallinas y carneros. Los visitantes pueden aprender a cosechar arroz con motete, ordeñar una vaca o moler caña en trapiche. En las juntas de embarre construyen cuartos que eventualmente serán para alquiler.

El río Zaratí atraviesa la finca, ofreciendo no solo espacios donde bañarse, sino ojos de agua con capacidad para tres mil galones. A través de una turbina, el agua es conducida a los hogares. En la ciénaga se está construyendo un estanque con tilapias, con el apoyo de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá y del Ministerio de Desarrollo Agropecuario.

Después de una visita de tres días, Audubon le otorgó una certificación de 82 especies de aves visibles, fuera de las migratorias… Durante un recorrido de 45 minutos por un sendero que atraviesa el bosque, se pueden observar monos, venados, ñeques, conejos pintados y perezosos, etc”.

Camping con menú interiorano

Publicado por : Úrsula Kiener/ 469 0

De todas las fincas que hemos visitado durante la campaña de Agro Turismo en Panamá, “La Gira” fue probablemente la más inaccesible de todas. El acceso se realiza a través de una carretera en mal estado, que solo es posible cruzar en un vehículo 4×4, por lo que optamos por tomar el transporte público, a un precio de tres dólares.

El camino arranca en el chorro El Macho, en El Valle de Antón, continuando durante más de una hora por Río Indio hasta arribar al Jordanal, en Cirí Grande. No hay paradas definidas. Cuando te quieres bajar, simplemente golpeas el techo de la cabina para notificar al conductor.

Santuario en las alturas

Las escaleras ascienden hasta la casa familiar. Somos recibidos con un desayuno de bollos de maíz y café orgánico. Durante el desayuno le pregunté a Remigio Morán cómo había arribado a la zona. Me comenta que fue en 1946. En la provincia de Coclé buscó un lugar donde asentarse. Recorrió las montañas hasta encontrar un terreno en Jordanal, donde conoció al señor Rodolfo Jarquiñez, al que le compró 27 hectáreas por $70, antes de que falleciera.

Hasta la construcción de la carretera, en 2001, la montaña era virgen. En el lugar se encuentran culebras. Antes se veían conejos salvajes y monos. Cuentan que la finca está embrujada, que en la quebrada reside la Tulivieja. Un día Remigio la escuchó y le disparó. Desde entonces, no la han vuelto a escuchar. Es posible practicar senderismo entre las raíces de los centenarios higuerones.

Lonchera de campo

“La Gira” no cuenta con hospedaje formal, pero sí con una zona de camping ubicada frente a la casa de los propietarios. En la noche, bajo el cielo estrellado, salen los monos jujuná.

Se alquilan toldas para que las parejas pernocten al calor de una fogata. El máximo de visitantes que pueden recibir es de 14, que pueden utilizar el baño de la residencia familiar.

El menú ofrece comidas tradicionales y naturales. Uno de los platos favoritos es la “muca”: arroz con porotos, carne o pollo, que se mete en hojas de bijao para absorber el sabor. Es una especie de lonchera de campo.

Otro platillo es el sancocho de gallina de patio, elaborado con productos de la finca: maíz, yuca, ñampí, etc. Puede ir acompañado de un jugo de frutas de la época: naranjas japonesas, nance y mandarinas. Junto a la residencia crecen las orquídeas, incluyendo la flor del Espíritu Santo.
Un río arrastra los pétalos que caen de las flores que crecen en los árboles. A pesar de que estamos en temporada lluviosa, las aguas lucen limpias.
En su lecho se encuentran piedras de varios colores: rojas, blancas, anaranjadas y moradas. Algunas con formas peculiares. En la finca organizan concursos en los que se premia al que pueda recoger la piedra más singular.

Antes de visitar Finca “La Gira” se deben hacer arreglos con antelación para el transporte. Se puede ir desde La Chorrera o El Valle. Es recomendable vestir pantalones largos y llevar repelente para garrapatas. A pesar de los inconvenientes, no dudaría en retornar a este paraíso de la biodiversidad panameña.

Planea tu viaje

Para visitar ‘La Gira’ se recomienda realizar las reservaciones con antelación y hacer arreglos de transporte, dado lo inaccesible del sitio
Contactos:
+507 6700-5010 (Clara)
+507 6937-5615 (Susan)
+507 6324-6483 (Virginia)
+507 6839-9781 (Carmen)
suipinzon14@gmail.com

El sello verde de Don Arcelio

Publicado por : Úrsula Kiener/ 429 0

En la carretera Panamericana, a la altura de Natá de los Caballeros, existe un lugar llamado Eco Parque Don Arcelio, con figuras de animales confeccionadas con paja y llantas.

Esta finca es un legado familiar desde 1920, año en que Juan de Dios Sáenz y su familia iniciaron actividades agropecuarias en la zona.
Las personas dejaban muchas llantas fuera de la finca. Lo tradicional es quemarlas o enterrarlas pero esto es dañino para el ambiente, por lo que llegaron a un compromiso empresarial para recoger todas las llantas desde Penonomé hasta Aguadulce. Se procedió a contratar a un colombiano para, en conjunto con los colaboradores, trabajara en el parque.

De acuerdo con el guía, lo que se buscaba era “mostrarle a todos que lo que para mí puede ser basura se puede tomar y convertir en una obra de arte”. Tratan de crear conciencia de no botar la basura, ni propiciar la aparición de criaderos de mosquitos.
La construcción demoró cuatro meses y se utilizaron 975 piezas de llantas.

La ruta de la leche

Eco Parque Don Arcelio es una finca que produce leche con alta tecnología. Son dos ordeños al día, entre 4 a.m. y 4 p.m., respetando siempre un periodo de 12 horas entre uno y otro. Las vacas pasan a la sala de enfriamiento de 12 a 1:00 p.m., con treinta minutos antes del ordeño. El sistema está controlado por una computadora que registra la humedad relativa del ambiente, sacando el índice del estrés calórico del animal. Un descenso en la temperatura significa que los animales pueden comer más y producir más leche.

Las vacas son conducidas con tranquilidad, ya que un animal estresado reduce su producción en un 15-20%.
Eco Parque Don Arcelio es una finca exclusivamente lechera, con 160 vacas distribuidas en 300 hectáreas.

Alta productividad

Producen 4 mil 200 litros diarios, que son vendidos a Bonlac. Cuando la leche sale de la sala de ordeño tiene una temperatura entre 32-34 grados. Luego va por canales de tubería inoxidable a los tanques fríos donde la bajan a 4 grados para evitar el crecimiento de bacterias.
Entre el ganado, destaca una vaca conocida como Gretel. Es la única que es ordeñada por los turistas. Se trata de una Holstein, número uno en producción mundial y con 800 años en producción genética. El promedio de la región es de entre 6 y 8 litros por animal pero este cruce alcanza hasta 14 litros, que es más similar a las tierras altas de Panamá. Tienen animales que generan hasta 35 litros por ordeño.
Actualmente están en proceso de expandir la operación a Lácteos Don Arcelio.

Fauna de finca

Gretel convive con animales más pequeños, como Igor y Florencia, un poni y un burro. También está Rocky, un gallo que aparece en todas las fotografías, y Panchita la búfala, además de algunas ovejas y caballos.

La sección acuícola en Eco Parque Don Arcelio reproduce colossoma, tilapia roja y gris, sargento, tortugas, patos, róbalos, almejas y guapote tigre. La finca tiene un área para la conservación y reproducción de iguanas que están en peligro de extinción.

Un sendero agro temático permite que los visitantes conozcan sobre el proceso de siembra de soya, maíz, frutas, legumbres, plantas medicinales, árboles ornamentales y frutales.

Producción limpia con el medio ambiente

Eco Parque Don Arcelio tiene una planta fotovoltaica que les ahorra casi 80 toneladas de CO2 al año. También les reduce el gasto eléctrico en un 80% y elimina la fluctuación de voltaje. Toda el agua que se utiliza en el proceso de ordeño se canaliza en una fosa que tiene bacterias eficientes que descomponen las eses. Después se bombea a las mangas de pastoreo para abonar la hierba.

Aspiran a crear un sello verde de producción. En el 2014 recibieron el premio de Producción Limpia de Panamá.
Eco Parque Don Arcelio es una finca con un enfoque ambiental, donde se utiliza la tecnología para desarrollar mejores prácticas.

Planea tu viaje
Está abierto a visitas de 9 a.m. a 3 p.m., con reserva previa. Hay un barco pirata y casa de muñecas de Hänsel y Gretel, aparte de un zoológico de animales confeccionados con llantas.
https://ecoparquedonarcelio.com/
reservas@ecoparquedonarcelio.com
+507 68216161 / +507 8461040

La finca de abejas

Publicado por : Úrsula Kiener/ 757 0

Antes de mudarse a Panamá hace cinco años, Emily Haworth vivía en Princeton, Nueva Jersey. Mantenía dos colmenas como pasatiempo. Es botánica de profesión, así que para ella fue una aventura descubrir las nuevas especies tropicales en Panamá.

Posee una finca de 3.5 hectáreas, llamada “Boquete Bees”, ubicada en Los Naranjos, Boquete, provincia de Chiriquí. Es posible visitar el “mariposario”, degustar miel o hacer el “tour de café” a cualquier hora.

Cata de mieles

“Boquete Bees” posee más de 40 tipos de mieles naturales. Aprovechando la biodiversidad de la provincia de Chiriquí, se introducen colmenas en diferentes ambientes. Poseen un amplio surtido de mieles para degustar.

Las personas quedan sorprendidas por las diferencias de colores, sabores y texturas. La degustación puede tomar hasta media hora.

“Boquete Bees” produce entre 10 y 15 toneladas de miel al año, incluso con infusiones que son medicinales. Se trata de mieles crudas sin filtrar, mezcladas con otros ingredientes como jengibre, cacao, lavanda, canela y cúrcuma. Las más popular es la lavanda, ya que muchas personas tienen problemas para dormir, al igual que el jenjibre, que es bueno para los resfríos. Emily recomienda tomarla con leche de almendra. Cuenta que muchas personas con problemas de salud le compran miel y que su propia salud ha mejorado al consumirla.

El legado de Ralph Dessau

La idea de construir un “mariposario” es de Ralph Dessau, originario de Dinamarca y que ha vivido su retiro en Boquete. Sabía mucho sobre colibríes y estaba convencido que Boquete necesitaba un “mariposario”. Le dijo a Emily que su lugar seria ideal para ubicarlo.

Falleció a los 87 años en un accidente de carro, antes de la inauguración. Emily dispuso que el funeral se celebrara en el sitio de la construcción.

Le pidió a los niños de Boquete que llevaran sus orugas, ofreciéndoles dinero por ellas. Su idea era incubarlas. Un consultor de Costa Rica observó las orugas y concluyó que todas eran polillas.

Café y mariposas

Se recomienda visitar el “mariposario” antes de las 3 p.m. Cuando llueve las mariposas se quedan tranquilas por falta de luz. Es el momento óptimo para tomarles fotos.

Hay mil 500 especies de mariposas en Panamá. Muchas son muy pequeñas. Si se alcanza a ver 200 en una vida, en los ecosistemas que hay a nivel nacional, incluyendo bosques nubosos, selva tropical, litoral caribe, tierras bajas e islas, será mucho.

Emily está construyendo un pequeño café para que las personas puedan pasar el tiempo. El menú incluirá jugos naturales que sean buenos para la salud, así como comida medicinal. Otro proyecto que está empezando: joyería con orquídeas nativas de América y alas de mariposas. Asimismo, venden licor de miel y están haciendo pruebas para una cerveza con miel, en conjunto con Boquete Brewery.

En “Boquete Bees” se puede conseguir la variedad completa, o a través de su sitio web. En la ciudad de Panamá es posible adquirir sus mieles en Pixvae, Organica y en los mercados.