04

Ene
2019

Sinfonía en el Caribe

Publicado por : Úrsula Kiener/ 137 0

Con 2,759 habitaciones, Symphony of the Seas es el crucero más grande del mundo. Este megabarco de 1,188 pies de largo tiene capacidad para 6,680 personas. Y en el viaje inaugural fui una de ellas. Después de completar una temporada en Europa, Royal Caribbean trajo su nuevo juguete a pasear en las aguas del Caribe. Como de costumbre, en el primer viaje invitan a periodistas y personas de la industria de turismo. Grand Tours me invitó como parte de la delegación panameña.

Todos a bordo

Symphony of the Seas sale del nuevo Puerto de Royal Caribbean, en Miami. Un crucero tan grande es como un edificio en el agua. Una vez dentro del crucero hay tantas cosas que ver, comer y hacer que no ves a los miles de personas que te acompañan.

Es recomendable hacer el check-in antes de llegar, similar a los aviones. Entramos al barco en búsqueda de nuestra habitación. Estábamos en el piso 11, que para mi suerte es donde se ubica el restaurante Wonderland. El tema era Alicia en el País de las Maravillas (una de mis películas favoritas de niña), con creaciones deliciosas.

Cuando embarcas tienes tiempo de ir tu habitación y almorzar. Como a las 4:00 p.m. suenan alarmas seguidas que son señal para ir al simulacro de emergencia, que es obligatorio en todos los cruceros.

Listos para explorar

Finalmente, habíamos cumplido con las normas de seguridad y éramos libres para explorar el barco. Nos ofrecieron un coctel a los periodistas que seguimos con uno de los tantos espectáculos. Lo mejor del barco es el entretenimiento. La primera noche presencié una obra llamada “Flight Dare to Dream”, sobre la industria de la aviación, y la siguiente, una llamada “Hairspray”. No tiene costo adicional y le hacen competencia a Broadway con actores, escenarios y efectos de primera.

Pasamos dos noches a bordo de Symphony of the Seas. La primera nos invitaron a cenar a Chops Grille, que junto a Wonderland son los restaurantes “especiales” y tienen un costo adicional. La cena estaba increíble. La segunda noche fuimos a Jamie’s Italian, del famoso chef Jamie Oliver, pero no estaba tan bueno. El comedor Windjammer en el piso de las piscinas ofrece un desayuno bufete gigantesco y es obvio que algunos pasajeros sólo van a los cruceros a comer.

Si te gusta la adrenalina, puedes deslizarte en un tobogán seco o en tres de agua. “Ultimate Abyss” es el seco que baja 10 pisos de altura. Mientras pedimos wings en Playmakers sports bar decidí subir para bajar directo al restaurante en el tobogán. Los toboganes de agua están en la piscina y siempre tienen una pequeña fila. Hay varios jacuzzis en esa zona igual.

En tu habitación te dejan itinerarios diarios que te dicen todas las actividades que se ofrecen a bordo para que escojas. Una de las zonas que más me gustó fue “Central Park”, una réplica del famoso parque de Nueva York en medio de Symphony of the Seas.

Una parada sorpresa en Bahamas

Los itinerarios de Symphony of the Seas varían según la salida, que puede ir al este o al oeste del Caribe. Los destinos del este incluyen: St. Maarten, San Juan, Puerto Rico, St. Thomas y Labadee, Haití. Mientras, en el oeste, te llevan a Roatan, Honduras; Puerto Costa Maya y Cozumel, en México. Ambas rutas pueden incluir Bahamas, que es el destino consentido de Royal Caribbean.

Aman tanto a las Bahamas que adquirieron su propia isla llamada Perfect Day at CocoCay, que fue producto de miles de consultas. Esta isla es el día perfecto, según los clientes de Royal Caribbean, y abre en mayo del 2019. Por tanto, nos llevaron a Nassau y, por supuesto, el grupo de los panameños se bajó a explorar.

Al bajarnos del crucero lo primero que vimos fue el famoso hotel Atlantis. Como no teníamos mucho tiempo, decidimos contratar un conductor para que nos llevara a los puntos claves de la isla.

Primero fuimos a comer rum cake a una pequeña tienda que se especializa en estos dulces. Son típicos de Bahamas y tienen diferentes sabores, incluyendo tradicional, piña y amaretto. Luego fuimos al Atlantis, pero no pudimos entrar al acuario o al parque, ya que no éramos huéspedes ni teníamos un pase-día, así que vimos más que todo el casino y las gigantescas estatuas de cristal.

El resto del tour fueron fuertes. Fort Montagu era mínimo y cuando nos quisieron cobrar por entrar dijimos que no. Fort Fincastle sí era más grande y tiene la mejor vista de la isla. Bajamos por un pasadizo tropical para encontrarnos con nuestro bus al otro lado. Seguimos para ver la “casa rosada” del gobernador y luego nos dejaron en la avenida principal de Nassau. Esta zona es donde bajan los cruceros y está llena de tiendas y bares, incluyendo Señor Frogs y Fat Tuesday.

Cruceros familiares

El CEO de Royal Caribbean, Richard D. Fain nos acompañó a bordo. Hizo una conferencia de prensa para que los periodistas le hicieran preguntas. Nos comentó que Symphony of the Seas era el cuarto barco de la categoría Oasis y que está enfocado en brindar “las mejores vacaciones familiares”, para que las personas estén felices. Sin duda, son vacaciones fáciles para familias, sin tener que preocuparse por nada una vez a bordo.

Para reservar un viaje a bordo de Symphony of the Seas, puedes contactar a Grand Tours al 322-2345 o info@grandtours.com.pa

Symphony of the Seas era el cuarto barco de la categoría Oasis y que está enfocado en brindar ‘las mejores vacaciones familiares’, para que las personas estén felices”.

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