04

Ene
2019

Esplendor palaciego

Publicado por : Úrsula Kiener/ 18 0

El Palacio de la Bahía, al igual que el Palacio El Badi, fue construido para ser el palacio más grande de todos los tiempos. A diferencia de El Badi, está muy bien preservado. Para encontrarlo se debe caminar dentro de la medina a la Mellah, el histórico barrio judío de Marrakech, una de las ciudades más importantes de Marruecos. La palabra árabe “bahía” significa “hermoso” o con “brillantez”. El palacio fue construido entre 1866 y 1867 sobre ocho hectáreas. Con 8,000 metros cuadrados, en sus tiempos fue el más grande y lujoso.

Fue diseñado por el arquitecto marroquí El Mekki. Si Moussa fue el dueño original. No siempre fue un hombre rico. Su historia empieza como esclavo y termina como el gran visir de Moulay Hassan, sultán de Marruecos.

Harem de lujo

Después de su fallecimiento, la construcción continúa bajo la supervisión de su hijo, Bou Ahmed o Ba Ahmed, que también fue gran visir del sultán hasta su muerte. Ba Ahmed oculta las noticias sobre su deceso, hasta que logra proclamar al hijo. Se trata de Moulay Abd el Aziz, de 14 años, quien se convierte en el nuevo sultán. Casi fue el gobernante del país, ya que el sultán nuevo era muy joven. Mantuvo control sobre Marruecos hasta su muerte, entre los años 1894 y 1900

Para alojar a su familia, incluyendo a sus cuatro esposas y 24 concubinas, agrandó la parte sur del palacio, que es conocido como “la esposa favorita del visir”.

La parte del palacio donde residía el harem está cerrada a los visitantes. No así la vivienda que alojaba a su esposa Lalla Zinab, decorada con hermosos mosaicos, cedro tallado y vitrales donde surgen coloridos diseños al ser bañados por la luz del sol.

Obra maestra

El palacio no sigue un diseño establecido, sino más bien surge de la adición de cuartos y jardines. El resultado es un laberinto del que no se quiere escapar, ya que todas las áreas son hermosas.

Alguno de los mejores artesanos de Marruecos, especialmente de Fez, vinieron a trabajar en el Palacio de la Bahía. Fueron 14 años de construcción.

La luz natural resplandece sobre los mosaicos, madera tallada, columnas clásicas, ventanales y pisos de mosaico.

Los patios internos están adornados con fuentes y árboles frutales, entre ellos, naranjas, limones, palmeras de dátiles y guineos. La propiedad cuenta, además, con huerto, mezquita, escuela coránica, establos y hasta un hammam o baño turco. En total, son como unos 150 cuartos. Sólo una parte del Palacio de la Bahía está abierta al público.

Al entrar el visitante pasa por lo que fue la adición de Bou Ahmed, para luego acceder al patio real pintado en amarillo y azul, parte del palacio original de Si Moussa. En el sitio se paraban miles de personas bajo el sol para rogar a Bou Ahmed por misericordia.

Herencia centenaria

Ha pasado más de un siglo, pero todavía es posible apreciar los colores vibrantes. Muchas piezas fueron robadas por el sultán Abd al-Aziz cuando saqueó el palacio a la muerte de Bou Ahmed. Algunas partes fueron salvadas, como el patio de mármol y las residencias en su alrededor.

En 1908, el jefe de guerra Pasha Glaoui se tomó el Palacio de la Bahía y lo convirtió en un lugar para atender a sus huéspedes franceses. Estos quedaron tan impresionados que en 1911 convirtieron el lugar en la Casa del general. Lyautey, general residente de Francia en Marruecos (futuro mariscal de Francia), vivió en el palacio durante el protectorado francés, además de utilizarlo como residencia para oficiales franceses. Con este objetivo, modernizó un poco el lugar, agregando chimeneas, calefacción y electricidad.

Hoy en día, el palacio no solo es patrimonio cultural de Marruecos, sino también uno de los sitios turísticos más visitados. Está abierto todos los días, de 9 a.m. a 5 p.m., con un costo de entrada de 1 €. Para los visitantes que se quedan en Medina, es posible caminar desde el hotel en Marrakech.

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