04

Ene
2019

Africanos y asiáticos vivieron hace 1,700 años en Sitio Barriles

Publicado por : Úrsula Kiener/ 201 0

Sitio Barriles es una finca con un museo arqueológico propiedad de la familia Landau-Houx. Había escuchado del sitio, pero no había tenido oportunidad de visitarlo. Y es fácil llegar, ya que queda en Caizán, a seis kilómetros del pueblo de Volcán. Te puedes hospedar en un hotel en Volcán o en Cerro Punta. La carretera está en perfectas condiciones. Un letrero a tu mano derecha te avisa que llegaste a Sitio Barriles.Esta finca era parte de la campaña de agroturismo en Panamá; por lo que contactamos a los dueños, Edna Houx y José Luis Landau, para fotografiarla. Llegamos justo antes del almuerzo y repentinamente se puso oscuro el cielo y empezó a caer una lluvia torrencial, típica de septiembre. Aprovechamos la visita para hablar con Edna y entrevistarla.

La familia Houx llegó hace casi 100 años

En 1924 llega la familia Houx a la zona en búsqueda de tierras para crecer café. Un grupo de norteamericanos y europeos migraron a las tierras altas de Chiriquí que ofrecían mejor clima y oportunidades agrícolas. Se quedaron hasta 1938, cuando empezó la Segunda Guerra Mundial, y tuvieron que abandonar el lugar.

Como los americanos sembraban café, no tenían necesidad de cavar muy profundo, sólo doce pulgadas. Cuando se fueron, los campesinos locales empezaron a cavar más profundo en búsqueda de conejos pintados y lo que encontraron fueron huacas. En 1941 descubrieron las primeras 18 estatuas hechas de tamaño humano, de no más de dos metros. Mucho se destruyó y se vendió por la huaquería indiscriminada.

Para 1946 regresaron las familias dueñas de las grandes propiedades cafetaleras y se dieron cuenta de lo que estaba pasando. Le pasan la noticia al museo de Panamá y a National Geographic, que hace una expedición en 1949.

Sitio Barriles

El nombre Sitio Barriles se da porque encontraron información de que el valle de 5.5 kilómetros cuadrados y 1,300 metros sobre el nivel del mar se llamaba barriles. Eso fue a inicios del siglo pasado, cuando los moradores de tierras bajas buscaron un nuevo tipo de suelo y encontraron piedras en forma de barriles.

El papá de Edna estuvo en el proyecto de National Geographic. Cuando compró no tenía idea del valor arqueológico de las tierras. Esta expedición fue la que le dio el nombre de Cultura Barriles al grupo que vivió en la zona entre 300 y 600 d.C.

Esta cultura precolombina no era indígena por sus características físicas. Las estatuas trabajadas a forma y tamaño humano tenían características de personas de la parte superior de Asia e inferior de África.

La cerámica de Cultura Barriles fue simple, sin colores, trabajada en relieve con los colores de la arcilla local. Esta cultura finaliza con las erupciones volcánicas de Tizingal y Colorado. Casi un milenio después llegaron los mayas a la zona. Es el único sitio de Panamá con evidencia de la presencia de estos indígenas que vivieron en Sitio Barriles hace 900 años.

Ellos labraron la piedra de una forma totalmente diferente, usando cuadros con ángulos y líneas. Y las cerámicas tenían serpientes y pinturas. Los objetos se autentican por los científicos con radio carbono, que es más rápido y efectivo.

Turismo rural

Al día siguiente nos tocó regresar temprano por la mañana. Esta vez teníamos un sol radiante y una luz perfecta para tomar fotos. En la entrada al sendero hay piezas exhibidas que son parte de las 300 que tienen en Sitio Barriles. Debes bajar por una escalera espiral para entrar a los senderos que son parte de una exhibición botánica.

Fuimos hasta el final para encontrar a José Luis haciendo su ordeño matutino. Cuando terminó, le tocó cargar el tanque de leche sobre su hombro hasta la casa.

Edna nos recibió con un delicioso desayuno de almojábano, que es maíz en forma de “S” frito, típico de Chiriquí. Además, tenía queso hecho por ella, papaya y café de la finca. Siempre tiene a la venta mermelada y duros de frutas, según la temporada. Cuando fuimos probamos de limón, frambuesa y níspero.

En la finca siembran maíz, porotos, vegetales y les enseñan a los turistas cómo ordeñar una vaca o cómo hacer quesos. Si deseas almorzar, debes pedirlo con anticipación y tienen una zona donde cocinan comida típica utilizando leña.

Sitio Barriles tiene dos cuartos que alquilan para los turistas, que en su mayoría son mochileros o estudiantes universitarios que visitan el lugar para hacer su tesis. También, reciben a científicos internacionales. Muchas personas quieren amanecer en el sitio para ver las aves.

Como es americana, Edna habla inglés perfecto, al igual que francés. Con su esposo creó la fundación Cultura Barriles para promover el turismo en el sitio. Edna nos cuenta que su esposo, José Luis, es su colaborador número uno, ya que comparten las mismas ideas.

Museo al aire libre

Sitio Barriles no recibe apoyo del gobierno. Tiene un pequeño museo cerrado con un candado porque varias veces se han metido a robar piezas. José Luis puso en su boca una pequeña pieza de cerámica que hace música. Tienen huacas, puntas de flecha y botellas viejas en el sitio.

Edna nos mostró una piedra plana que no tenía nada. Agarró una manguera y la cubrió en agua. Empezaron a salir dibujos que no eran visibles sin el contacto con el agua. Quedamos sumamente impresionados después de su truco. Además, tienen una roca magnética que hace que una brújula se enloquezca.

Contacto natural y cultural

Seguimos por el jardín temático que tiene más de 500 variedades de plantas catalogadas por los estudiantes de la Universidad de Panamá. Ellos usaron drones para medir la altura y circunferencia de los árboles como cedro y ficus. Vi variedades de heliconias muy exóticas, incluyendo una que tiene pelusa al tacto.

Nos llevó por una zona donde no había vegetación con un gran letrero que decía erupción volcánica. La arcilla y la arena exfoliante de Sitio Barriles se vende para uso cosmético.

Más de 60 aves, incluyendo las migrantes, se pueden ver al medio día. No llega el quetzal porque han destruido las semillas que come. Pero sí llegan otras especies como trogón, oriol y pavos de monte. Octubre es el mes de los colibríes, que comen de las heliconias.

Un manantial es visitado por las personas que practican el turismo de salud. La hidroterapia alivia dolores e inflamaciones. La corriente fluye a una velocidad perfecta y a pesar de que es fría, llena de energía a las personas. A quienes tienen problemas de presión y enfermedades crónicas les beneficia.

El primer domingo de febrero realizan un festival ngäbe, donde se explica la cultura, forma de vida, ropa y comida. Es organizado en coordinación con la Universidad de Panamá, que les brinda estudiantes como voluntarios. La mayoría de las personas que van son extranjeros que quieren conocer sobre esta población indígena en Panamá.

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